Vender(te): La respuesta

Preliminar.

Andrés Oliveros y yo estamos iniciando un “Proyecto Maestro” (del que no podemos hablar todavía, salvo que seas Andrés u Óscar).

Andrés es un tipo balanceado: lee, hace ejercicio y come bien. Es como todos los mensajes en letritas blancas que ponen en los anuncios de TV combinados en una sola persona. Además, es notoriamente divertido, quiere ser hipster -si no me creen, vean su reloj- y toca la guitarra como un semi-semidios. Imagínate el mejor guitarrista del mundo. ¿Ya? Bueno, Andrés se sienta a comer en la misma mesa con él.

También es escritor y sabe, como yo, que la vida es muy chida. Por eso, busca hacer puras cosas que le gusten. Piensa principalmente como humanista, con una visión de la Historia (y de las leyes) muy estructurada. Pueden descubrir más acerca de él en Mondoli, su blog.

Él explica en qué consistirán nuestras siguientes entradas. Haz click aquí para averiguarlo.

Te lo adelanto. Le escribo a él y a ti también.

Andrés.

Te voy a decir algo simple que aprendí sobre vender: ya no está de moda. Creo que se lo aprendí a Daniel Macías, mi socio en BANG!

Nadie quiere vender y, sobretodo, nadie quiere que le vendan. ¡Qué flojera! Ya no tenemos tiempo para eso.

A todos nos ha pasado. El clásico vendedor que llega a casa vendiendo mil y un maravillas: la nueva crema que te tanea como si hubieras estado en la playa por dos o tres meses, el gel que adelgaza, el método de lectura rápida… ¡Le cierras la puerta!, ¡sal!, ¡no me interesa!

Más aún, los vendedores -los malos vendedores- ahora hasta regalan conciertos, pases al cine y hasta vacaciones para que los escuches un momento.

Recopilaré cuatro grandes ideas que funcionan en mi campo y, por lo que veo, en todos los campos. Ojalá te sirvan. Cuando los leas verás que vender puede sustituirse por invitar. Invitar es mucho más a gusto.

1. Trabaja duro (me lo enseñó la vida)

Sólo de ese modo tendrás algo de valor para dar. No han descubierto una manera más fácil. O trabajas o trabajas.

Y parece evidente. Nadie sigue y nadie compra lo que no vale. Tú mismo lo decías ayer: dale valor a lo que haces.

2. Sé interesante, no perfecto (se lo aprendí a Seth Godin)

Es imposible ser perfecto y mantenerlo -no es humano- y es, de hecho, aburrido. Puedes pretender ser perfecto por un tiempo pero, en el momento en que bajes la guarda y dejes de serlo, la gente dejará de creer en ti.

Es mejor ser interesante. Cuando eres interesante, mantienes fresco ese misterio que te permite dejar de ser interesante por un tiempo y ¡no importa! la gente esperará por ti. El interesante se enfoca en darle textura a las cosas, en las relaciones interpersonales, en la persona.

En conclusión, sé interesante e interésate en los demás.

3. Sé un visionario (me lo dijeron Jens Martin Skibsted y Rasmus Bech Hansen)

La gente muestra interés cuando puede ser guiada por una mente con una visión clara del mundo, con una estructura de valores única y una cultura que enriquece.

Esa visión tiene que estar integrada y ser consistente a lo largo del proyecto -o de la clase, en tu caso-; es la que va a provocar, es el poke.

4. Inspira (del maestro Simon Sinek)

Los grandes líderes, los que inspiran, se comunican de una forma especial. Simon Sinek lo explica muy bien con su “Golden Circle”, y me recuerda un poco a mis clases de filosofía o periodismo: ¿por qué?, ¿cómo? y ¿qué?

De acuerdo con este modo de pensar, todos sabemos al 100% “qué” es lo que hacemos, es lo más superficial, lo más notorio; algunos saben “cómo” lo hacen, los procedimientos, los procesos; pero muy pocos saben “por qué” lo hacen: ¿por qué me levantan cada mañana?, ¿por qué hago lo que hago? Como resultado de esto, la mayoría de la gente se comunica de afuera hacia adentro, empezando por el “qué“. Son pocos los que hablan, piensan y actúan de adentro hacia afuera.

Sinek usa el ejemplo de Apple:

“Si Apple fuera como todas las demás, su mensaje de mercadeo diría algo así: “Fabricamos computadoras geniales. Están muy bien diseñadas, son sencillas y fáciles de usar. ¿Quieres comprar una?” No. (…) es poco inspirador. Apple realmente se comunica así: “En todo lo que hacemos, creemos en el cambio del status quo. Creemos en un pensamiento diferente. La manera como desafiamos el status quo es haciendo productos muy bien diseñados, sencillos y fáciles de usar. Sencillamente hacemos computadoras geniales. ¿Quiere comprar una?” Completamente diferente, ¿verdad?”

La gente no compra los qué’s, sino el porqué.

Yo te preguntaría ¿por qué te despiertas cada mañana?

Piénsalo, seguro los profesores que recuerdas trabajaban duro, eran interesantes y visionarios, personas con la capacidad de inspirar.