3 consejos que te harán bueno para presentar

gente durmiendo

Una persona se distingue del resto cuando sabe hablar en público y convencer. De ese grupo, los que cuentan al menos una historia se diferencian aún más. Pero hay historias que son mejores que otras, así como hay líderes que son mejores que otros contándolas. ¿Cómo podríamos seguir escalando y diferenciarnos en esa estructura de liderazgo?

Esta semana expuse en un foro e impartí un taller, en esas presentaciones aprendí tres lecciones sobre comunicación que les comparto:

Lección #1: Prepara con tiempo tu discurso

En el foro del martes, me sentaron junto a dos empresarios de la ciudad. Cuando recibí la invitación, hice algunas suposiciones que me llevaron a no preparar mi contenido. ‘Es algo que ya sabes muy bien’, me justifiqué, ‘no hay necesidad de elaborar un guión’.

Llegué al lugar, nos explicaron la dinámica del foro, nos pasaron al frente y, cuando empezó el turno, mi mente se puso en blanco. ‘¿Una cerveza para que fluyan mejor las ideas?’ ‘Sí, por favor’.

Cuando organizas tus ideas con anticipación, es más fácil que las tengas presentes y que expongas de manera estructurada. A veces pensamos erróneamente que las historias no se necesitan preparar, ‘esas salen mejor cuando suenan improvisadas’. Falso. Contar historias también es un arte y, por ello, se requiere mucha práctica.

Los resultados de ese foro no fueron malos pero me quedé con el sentimiento de que pudieron ser mejores. Es mejor compartir una idea cuando se prepara con tiempo.

Lección #2: Explica las razones detrás de tus ideas

Hay ideas que tenemos arraigadas en nuestra cabeza y nuestro corazón. Ya sea porque son parte de nuestra cultura o porque nos la han repetido con frecuencia; ya sea porque provienen de una fuerte experiencia personal o porque la hemos leído en muchas fuentes. Andrés escribe aquí cómo detrás de estas convenciones existen historias.

Tenemos la tendencia a pensar que nuestro público comparte esas experiencias. Puede que sí. Pero ese prejuicio sólo nos lleva a saltarnos partes de la idea.

Me pasó en aquella visita a una planta en el estado de Veracruz. Gerardo y yo queríamos hacer una dinámica con los operativos que tenían nivel de técnico. Comencé la junta explicando por qué estábamos ahí e inmediatamente después hice una pregunta. Se hizo un silencio sepulcral. ¡Nadie me había entendido!

Es más sabio suponer que la audiencia no sabe nada. Pensar eso, normalmente nos ayuda a explicarnos mejor.

Lección #3: Añade al menos una historia personal

Las historias que cuentes serán más poderosas si te sucedieron a ti. Me lo demostró Aly, una participante del taller que impartí el jueves. Los integrantes del grupo eran ganadores de la convocatoria Cemex-Tec, categoría Innovación Social: ¡puro genio! Pedí voluntarios que quisieran compartir cuál había sido la experiencia que detonó su emprendimiento. Les invité a escribirla en papel.

Ella fue la primera que se levantó a contar su historia  Se llenó de valor, se paró frente al auditorio y -con la voz entrecortada por sus emociones- hizo magia. A la mitad de la exposición, la mayor parte del auditorio ya estaba en completa sintonía con ella, algunos incluso lloraban. Fue arrolladora.

Con esta intervención, Aly se logró diferenciar de manera exitosa del resto de los líderes. No se me va a olvidar su proyecto ni las razones que había detrás de su emprendimiento. No se me va a olvidar por qué es importante. Lo mejor del caso, tampoco se les va a olvidar al resto de los participantes y a los inversionistas invitados.

Si te interesa aprender mejor cómo usar el storytelling y fortalecer tu liderazgo con herramientas de presentación, inscríbete a nuestro taller INSPIRA aquí.

Un secreto para ser feliz

Source: sugarbeth.tumblr.com via Oscar on Pinterest

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Todo el mundo quiere ser feliz. Todos: los gueritos y los negritos; gordos y flacos; altos, chaparros, listos, burros; los europeos, los asiáticos, los gringos, los mexicanos; los tigres y los rayados. TODOS queremos alcanzar la felicidad.

Si le preguntas cinco veces a una persona por qué hace lo que hace, te va a responder que quiere ser feliz. Para comprobar este punto, le hice las preguntas a Ernie*:

– ¿Por qué trabajas?
– Porque quiero ganar dinero.
– Y ¿por qué quieres ganar dinero?
– Porque quiero mantener a mi familia.
– Y ¿por qué quieres mantener a tu familia?
– Porque les quiero dar la vida que ellos merecen.
– ¿Por qué?
– Por que quiero ser feliz y que ellos sean felices.

Me han dicho: “Bueno, pero ¿cómo ser feliz en el día a día?”

En la Isla terminé el libro “The Happiness Project” de Gretchen Rubin. Una de las verdades que me pareció más reveladora es: “Act the way you want to feel”.

Actúa como te quieres sentir.

¿Me quiero sentir deprimido?, pues me voy a quedar encerrado en mi cuarto. ¿Me quiero sentir deportista?, pues me pongo mis shorts y me salgo a correr. ¿Me quiero sentir director general? pues actúo como director general. ¿Me quiero sentir bien? ______________________ (que cada quien rellene el espacio vacío).

Se trata de creer que lo que haces tiene una repercusión sobre tu estado de ánimo y, por ende, en tu vida. ¿Cómo dice el dicho? ¡Es ladrón el que roba! No me acuerdo, soy malo para los dichos y refranes.

Y entonces, ¿me quiero sentir feliz? pues actúo así.

Te voy a dar un tip que se me ocurrió hoy y que, a mí, me sirve. Cuando estás estresado, te sientes bloqueado y estás un poco deprimido: habla con 3 amigos que no hayas visto en mucho tiempo o que traigan buen beat. Créeme: funciona. Para empezar, le va a dar gusto a la gente hablar contigo y, segundo, algo de esa alegría se te va a contagiar.

Escuchar la calidez de la voz humana es de las cosas que más levantan los ánimos. Recuerda que todos tenemos una necesidad nata de expresarnos y ser escuchados.

Inténtalo. No tiene que ser en persona, puede ser por teléfono o incluso, si eres muy introvertido, a través de facebook o twitter. Escribe en el “wall” de 3 personas o “menciona” a 3 en tweet. Funciona.

¿Qué cosas haces tú para sentirte bien?

*Por confidencialidad, le puse Ernie.

Escribir nos hace más humanos

photo by jjpacres

Siempre me ha fascinado contar historias. Las historias generan una conciencia de nuestro pasado y nos preparan para el futuro.

Ahora bien, la historia de la humanidad comienza, más que con la palabra hablada, con la escritura. Por eso tengo una fascinación particular por las historias plasmadas en papel. Me imagino mi vejez componiendo historias que queden impresas. Es una buena manera de dejar huella en el mundo. La voz puede morir, la escritura no.

La escritura permanece

La escritura nace cuando se detectan ideas estructuradas. Antes eran jeroglíficos, dibujos u otra cosa.

La redacción comienza como consecuencia de la expansión política en las culturas antiguas, que necesitan medios fiables para la documentación y transmisión de información; el mantenimiento de las cuentas financieras; de los registros históricos, entre otras.

Cuando la complejidad del comercio y la administración supera el poder de la memoria, la escritura se convierte en el método más confiable para el grabado y presentación de las transacciones en forma permanente.

Nuestro tiempo requiere literatura de fondo

Hoy, escribir es más importante que nunca. Usamos frecuentemente como medio de comunicación el correo electrónico, las redes sociales, cartas, mensajes.

Pero redactar no es sólo un modo de compartir, comunicar, documentar y refinar tus ideas, sino que es también la mejor manera de generarlas.

Por eso, la escritura es uno de los modos más humanos de expresión. No me imagino otro animal escribiendo. Redactar es un modo de perpetuarse en la historia.

Con todo, hacer literatura de fondo parece hoy más difícil que siempre. Cada vez tenemos menos tiempo y menos caracteres, que se pierden en un mundo infinito de palabras sin sentido.

Escribir para inspirar

Te presento 5 consejos para inspirar a través de la palabra escrita.

1 EMPIEZA A ESCRIBIR.

No pienses en escribir… ¡escribe! Ten el coraje de escribir mal.

Para hacerlo más sencillo, haz una rutina y dedica tiempo todos los días; desconéctate unos minutos del internet, comienza cada párrafo con la idea principal y sigue escribiendo.

2 DELIMITA.

Haz una esquema. Plasma una idea por párrafo. No más. Usa párrafos cortos para las ideas y párrafos largos para ejemplos, anécdotas, historias.

3 SE AUTÉNTICO.

Redacta desde dentro. Filtra tus textos por el lente de la belleza interna. Usa tus propias palabras, pero no abuses de un estilo que ni siquiera tienes.

4 SE DIRECTO.

Usa palabras que muestren lo que quieres decir. Ten a la mano un diccionario para asegurarte de ello. Elimina el ruido en las palabras.

5 REVISA EN VOZ ALTA.

Hazte amigo de gente que le guste escribir y que te pueda pasar feedback. Cuando te digan que algo está mal, casi siempre tienen razón. Cuando te digan específicamente lo que deberías hacer, no les hagas caso.

Tú, ¿qué haces para inspirar a través de la palabra escrita?

Agradezco a Andrés y a todo el personal de BANG! por hacer posible este post.

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