Lo que no sabes sobre el ‘Storytelling de Negocios’

Hace una semana estaba en la oficina y recibí una llamada muy confusa. Después de unos minutos de conversación, el interlocutor me dice: ‘¿pues qué hacen ahí en Astrolab? ¿qué no storytelling = videos?’

¿Estaré comunicando bien lo que hago? Eso me llevó a preguntar lo siguiente en Facebook:

Pregunta en facebook

Mi teoría era que una gran parte de mis conocidos, incluso mis amigos y familiares cercanos, no sabrían qué responder. La verdad es que no fui muy justo porque la respuesta debió ser abierta. Pero el resultado fue bueno: la pregunta generó conversación, hubo respuestas muy divertidas y prometí un artículo en donde iba a explicar qué es eso que hago con el ‘storytelling de negocios’. Intentaré sintetizarlo lo mejor posible para facilitar la lectura.

En el entorno de las organizaciones (y en realidad en cualquier grupo de personas o comunidad), las historias nos ayudan en tres aspectos esenciales: conocer mejor, construir liderazgo y generar hábitos.

1) Para conocer mejor

a. Una historia ayuda a entender una realidad compleja

Para conocer algo o a alguien, incluyendo a nosotros mismos, lo que hace nuestro cerebro es repasar eventos, experiencias, historias. Según Gary Klein, un psicólogo especialista en toma de decisiones, las historias nos ayudan a hacer sentido en situaciones complejas. Una vez que entendemos mejor la realidad, es más fácil tomar una decisión.

b. Algunas historias ayuda a descubrir ‘insights’

Las historias van ahí donde lo abstracto no puede entrar. Eso hace que, como dice Hannah Arendt, nos revelen significados sobre comportamientos que serían inexplicables de otras formas.

c. Muchas historias ayudan a detectar patrones de comportamiento

Dice Mark Strom que las historias dan claridad en terrenos complejos y, cuando se repiten, nos ayudan a detectar patrones que revelan emociones, contexto e imaginación.

R: Uso las historias para hacer proyectos de consultoría, en donde detecto problemas y replico casos de éxito

2) Para construir liderazgo

a. Una historia inspira

Según Chip y Dan Heath, las ideas simples, concretas, emocionales, creíbles e inesperadas, mueven mejor a la acción. Las historias combinan todos estos elementos de una forma estructurada y fácil de replicar.

b. Muchas historias construyen influencia

Una persona que mueve a la acción de manera sostenida, se convierte en alguien influyente. Dice Dan Pink que usar historias es una de las habilidades fundamentales para el líder del siglo XXI.

R: Uso las historias para trabajar con los directores y fortalecer su liderazgo

3) Para generar hábitos

a. Una historia que inspira, puede ayudar a generar un cambio

Jerome Bruner dice que una historia se queda 22 veces más en la memoria que un dato duro, esto es porque las historias dan la misma información que un dato pero en un contexto emocional. Esto ayuda a generar el cambio deseado cuando se presentan las razones y el contexto adecuado.

b. Muchas historias que inspiran, pueden ayudar a formar hábitos

Las historias ayudan a que la gente descubra ‘la moraleja’ por su cuenta, y está asociado a que la gente se comprometa con sus actos y fomente nuevos hábitos.

R: Uso las historias para diseñar iniciativas que cambien comportamientos y generen hábitos

¿Cuál era la respuesta correcta? En una consultoría como la nuestra, es complejo decir qué hacemos en 10 segundos. No es como una tienda de ropa que ‘vende ropa’. Nosotros resolvemos problemas de muchos tipos, de maneras muy diferentes. Y el lenguaje que usamos es el ‘storytelling’.  Así que, los que pusieron ‘g’ se merecen el 100.

La humanización de las empresas

Imagina lo siguiente: eres facilitador de un curso y le pides a la gente que dibuje una empresa.

Piensa, ¿qué te van a entregar?

Seguro la mayor parte de la gente te va entregar algo como esto:

fábrica

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Todavía visualizamos a las empresas como si fueran fábricas (con humo y todo). Cuando buscas en google con la palabra clave “empresa” aparecen fotografías de gente trajeada, rígida, genérica (incluso sin rostro), que recuerdan procesos detallados, estrategias con palabras rimbombantes, juntas eternas, procedimientos imposibles de seguir, presupuestos, entre otras. Esto es herencia de la Industrialización.

Después de la Revolución Industrial, y derivado de ella, hubo muchos intentos de mecanizar toda la vida, automatizar todos los procesos. En esa época, la narrativa y las historias eran considerados triviales. Como decía en mi artículo pasado, lo importante eran los números y los datos duros. Sin embargo, el storytelling sobrevivió pues estaba en la sangre de las organizaciones. Ahí escondido en los pasillos, en los cafés y en los comedores. Resulta que contar historias es una actividad inmersa en la cultura y en la definición misma del ser humano.

Hace unos días, me topé con una ilustración en el LinkedIn de Luis, que decía cómo estamos pasando por una transformación o reinvención de las organizaciones. De organizaciones industrializadas a organizaciones humanas. A partir de esa imagen, hice un ejercicio aquí con mis compañeros en Astrolab y encontramos las siguientes transformaciones (muchas de ellas ya sucedieron, otras están sucediendo).

humanizacion

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

A través de la narrativa, podemos dejar ir la necesidad de control (que antes era considerada primordial) y aprender que la realidad de las empresas es más orgánica.

Si lo pensamos así, en lugar de una fábrica dibujaríamos, por ejemplo, un árbol que se acomoda y reorganiza todo el tiempo, nutriendo y energizando sus ramas y generando frutos sabrosos.

Las historias serían parte de esos nutrientes, pues pueden inspirar a la gente a actuar de maneras inesperadas, a diferencia de las instrucciones precisas, que bloquean la creatividad. El storytelling lleva a la innovación porque genera la energía necesaria para el cambio y no tiene fronteras porque es inherentemente humano.

Imaginemos empresas humanas, abiertas al pensamiento, a la discusión, a la colaboración.

El problema de las historias

Cuenta tu historia

Ahora que traigo el storytelling en la cabeza, lo veo en todos lados. En libros, artículos de internet, revistas, comerciales, pósters e infográficos. Todo mundo habla de ‘las historias’ pero parece que no todos hablan de lo mismo.

La semana pasada llegué con un libro de moda, The Storytelling Animal de Jonathan Gottschall. Lo compré para aprovechar los largos tiempos de espera en aeropuertos mientras estaba de viaje. Vaya que me entretuve –casi hasta pierdo un vuelo por andar leyendo-. Cuando llegué a la oficina, Andrés se dio cuenta de mi lectura y me comentó “es el autor con el que Shawn tuvo una discusión sobre el significado de historia”.

Me dio curiosidad buscar más referencias del autor, del tema y terminé filosofando con los demás consultores en Astrolab sobre el verdadero significado de historia. Les comparto algunas de mis conclusiones.

¿Qué es y qué no es una historia?

Entérate en el artículo que escribí para Astrolab, aquí.

Cuando NO contar una historia

storytelling

Mis amigos me escuchaban con atención. Estábamos en la cubierta del barco, en medio del caribe, 28 grados centígrados y cerveza en mano, mientras yo llegaba al clímax de la historia. De pronto, olvidé por qué había empezado a contarla. Sentí un pánico escénico seguido de sudor frío en la frente. Mi historia no tenía ningún punto. En un parpadeo, perdí la atención de la mayoría.

Ahora que las historias se ha vuelto tan populares, parece que toda experiencia es una historia y que cualquier momento es bueno para divulgarla. Sin embargo, las historias tienen ciertos elementos y estructura que uno debe respetar para que tengan fuerza, además de eso hay momentos que son mejores que otros.

En el blog de Astrolab, comparto 6 ocasiones en las que NO conviene contar una historia.

Presiona aquí para ir al artículo.

Ejecutar vs. apresurar

Hace unos días salí de la oficina con peso en los hombros. No traía nada encima. Al menos nada visible. Sólo estrés. –¡No es cosa nueva!-, dije y como es rutina me monté en el auto.

Iba a una junta de esas que duran 2 ó 3 horas más una hora más en el tráfico de Morones. Esas juntas que son la noche de un jueves, dedicado en mis tierras para ver a los amigos. Eso significaba que llegaría tarde al “juevesitos”. Mi imaginación comenzó a fantasear con la imagen de una cerveza con pedacitos de hielo escurriendo en el envase.

Tomé Alfonso Reyes y me dirigí hacia Cintermex, donde se llevaría a cabo la junta. Saqué el celular del pantalón y lo puse a la vista, puse mi playlist de “canciones adquiridas recientemente”. Mi idea era responder esos 153 mensajes de whatsapp que tenía pero dije –¿Sabes qué? Eso puede esperar-.

Considero que soy bueno ejecutando. No soy el más rápido pero siempre me domina un ansia por hacer las cosas –y hacerlas bien-. De hecho, en un equipo, suelo poner presión a los demás para que las cosas salgan. A veces puedo ser un poco competitivo y chocante.

Ese día que salí de mi oficina, iba con más de una hora de anticipación. ¡No llevaba prisa! Pude manejar a 20 km/h y llegar a tiempo. Pero me consumió el estrés y la urgencia de la mala. Ese jueves me pasé un semáforo en rojo porque NO LO VI. Esa tarde, le choqué a una señora que iba a una cita con su nutrióloga.

Después de unos segundos de shock, la señora salió de su coche ilesa. Yo también salí perfecto. No pasó a mayores. Sólo el susto, la multa, el deducible y una lección.

Ejecutar con un sano sentido de urgencia es distinto a presionar por una urgencia desorientadora.

Se me ocurrió escribir la historia cuando leí este artículo de Seth Godin.

choque

Creativos-Empresarios-Personas

círculos storytelling

Hoy fui a comer al Muelle de al lado. Al salir, vi de reojo a José, uno de nuestros primeros prospectos. Dudé un poco en interrumpirlo para saludar. Estaba muy enfocado en la plática con quienes parecían sus hijos.

Tomé a Andrés por el hombro y le dije:
–¿Ya viste a José?
–¿Lo saludamos o qué?
–Sí, parece una buena idea.

Recordé una de nuestras juntas iniciales con José. No teníamos idea de Astrolab, ni de los productos o servicios que ofreceríamos. Sólo habíamos detectado un problema que queríamos resolver y sabíamos que el ‘Storytelling’ sería la herramienta perfecta para resolverlo.

Le hablábamos a José como en otro idioma porque, después de dos horas de junta, cuando parecía que habíamos logrado transmitir nuestro mensaje, nos dijo:

–Esto no tiene pies ni cabeza. Vayan, piensen mejor qué es lo que ofrecen y entonces vuelven conmigo.

Piensa cuántas veces te ha sucedido esto frente a un cliente, un auditorio, un proveedor, frente a tu novia, amigos… piensa en lo agotador que es hablar y que no te entiendan. A todos nos ha pasado que la señal de celular es mala, no nos damos a entender bien y es ¡¡¡desesperante!!!

Uno de los detonadores del proyecto Astrolab fue cuando Andrés y yo detectamos un problema de comunicación entre empresarios, creativos y personas ordinarias. Descubrimos una frustración en algunos de nuestros amigos cuando se intentaban expresar y encontraban que su receptor no los entendía, cada grupo (fueran empresarios, creativos o personas ordinarias) parecía tener su propio idioma particular.

Ahora que Astrolab tiene pies y cabeza, José nos ha dado sugerencias que nos ayudaron a definir nuestros productos y servicios.

Marcas con sentido

libertad

La vida humana no responde en su totalidad al esquema bioquímico causa-efecto. Hay algo más allá que nos habla de identificación, de conexiones, de pertenencia.

Hace unos días, mientras estaba conversando con Mafer, la directora creativa de BANG!, se me ocurrió preguntarle muy al estilo de Simon Sinek:

– ¿Qué es lo que hacemos aquí en BANG!?
– Pues, no sé, crear y fortalecer marcas… darle a las marcas una personalidad…
– Bien, y ¿cómo lo hacemos?
– Pues lo hacemos con un proceso muy determinado.
– Y ¿por qué lo hacemos? ¿por qué tiene sentido?
– Mmmm… No lo sé… dime…

Me arranqué con una pequeña historia:

En prepa leí El Hombre en Busca de Sentido, de Víctor Frankl. El libro narra la experiencia del autor en los campos de concentración nazis, donde la humillación y la desesperación eran el lenguaje de todos los días.

Recuerdo que hubo algo que hizo Frankl para destacar y, más allá, sobrevivir entre todos los demás cautivos. A través de encontrarle un sentido a su vida, pudo liberarse de esas ataduras y ese ambiente de hambruna, frío y terror.

Desde que adquirimos consciencia, la personas estamos en busca de un horizonte que de sentido a nuestras vida: ¿quién soy? ¿de dónde vengo? y ¿a dónde voy? Encontrar un sentido es descubrir quiénes somos, de dónde venimos, y quiénes queremos ser.

Todos tenemos esa capacidad de buscar y encontrar el sentido de las cosas que hacemos. Más aún, esto es una de las motivaciones más fuertes del ser humano según Dan Pink.

Así como las personas, las marcas también deben de encontrar un sentido. Va la analogía: Pensemos en el mundo de las marcas como si fuera un campo de concentración, con mucho ruido, miles de canales, una guerra de voces. Si el propósito de las marcas es lograr la distinción, así como Frankl, para no morir, es importante tener muy claro cuál es su sentido.

Encontrar y comunicar ese sentido ayudará, además, a conectar con tus clientes de nuevas maneras. Tener un sentido que conecte con el que las personas están buscando, hará que se cree un vínculo fuerte marca-persona. Las marcas exitosas son las que saben usar estrategias para hacer que ese vínculo sea cada vez más fuerte.

Las historias son una buena manera de encontrar un sentido y de comunicarlo. Las historias tocan el corazón y las emociones; inspiran y nos hacen sentir cosas que nunca habíamos sentido. Sentir que somos mejores. Sentir que podemos sobrevivir.

Descubre

valle de bravo-avandaro

Este fin de semana viajé a Avándaro por la boda de mi amigo James. Avándaro es un pueblito pequeño en medio de la zona boscosa del Estado de México, vecino de Valle de Bravo (a sólo 5 km).

Desde que llegué y vi el lago, los altos pinos, las cabañas, saqué mi celular y tomé mil fotos que no me dejaban contento. Estaba frustrado, ¡no lograba capturar lo impresionante que era la vista!

Me habían platicado en numerosas ocasiones cómo es Valle de Bravo y el lago de Avándaro: “el mejor lugar del mundo”, “el paraíso en la tierra”, “la madre naturaleza abrazándote”, “un pueblo mágico”. Yo sólo pensaba “¿cuántas veces he escuchado esto antes?, ¿cuántos lugares en el mundo presumen ser ‘el paraíso en la tierra’? y ¿cuántos de los que hacen esa promesa en realidad lo son?”

Cuando hablamos sobre nosotros o sobre nuestras marcas, es una tentación muy grande comenzar con nuestros atributos más evidentes. ¿Será lo mejor?, ¿funcionará hablar de ese modo?

A veces compartimos la foto mal tomada en lugar de llevar a nuestros receptores a que ellos mismos descubran ese sitio impresionante.

Uno de los principios del manifiesto de Astrolab es que

Las personas valoran más las verdades a las que ellos llegan.

Les comparto este video de Claudine Cheever, CSO de Saatchi & Saatchi, en donde nos platica más sobre el storytelling y cómo las historias son una herramienta para hacer que la gente descubra por sí misma una verdad.

 

El reto de las fotos

Además de la cuesta, en enero se respira una fuerte atmósfera de crecimiento gracias a todas las nuevas metas que nos proponemos. Éstas nos motivan y nos inspiran a ser más felices. A mí el año nuevo me agarró medio en curva y es fecha que sigo haciendo mis resoluciones (¡nunca es tarde!).

El domingo pasado, hablaba con mi novia por whatsapp mientras estaba recostado en mi cama. Parte de lo bueno/malo de ese servicio es que tus interlocutores no pueden notar tu estado físico (ni siquiera oír tu voz) pero por alguna razón quise ser muy sincero y saqué en la conversación que todavía estaba echado en mi cama, en pijamas. A mi novia se le ocurrió decirme:

– A ver, mándame una foto.
– ¡Ni de chiste! Voy amaneciendo.
– Ándale, quiero verte.
– No te voy a mandar una foto.
– ¡Ay! Apoco te da pena…

Click, photo, send. Mandé una foto impersonal en donde no aparecía mi cara.

– ¡Cómo! ¿Sin cara?
– Sí, sin cara.
– Ahora una de tu cara.

Me convenció.

A pesar de que salía demacrado después de una desvelada profunda, a mi novia le encantó el detalle. Y se le ocurrió una idea. ¡¿Por qué no nos mandamos fotos diarias para recordar todos los días?!

Foto-del-dia

Me sonó a un artículo de Gretchen Rubin que sugiere 7 razones por las cuales las fotos pueden ser un detonador/detonante de felicidad. Yo las resumí a 5:

1. Las fotos nos hacen recordar a las personas, actividades y lugares que nos gustan.

2. Las fotos nos hacen recordar momentos de nuestra historia.

3. Las fotos nos ayudan a coleccionar cosas que no podemos guardar/tener.

4. Tomar fotos incentiva a ser más creativo.

5. Tomar fotos ayuda a dar un propósito extra a tu día.

¡¿Por qué no adquieres este u otro propósito junto con tu novia o amigos?!