La revolución del consumidor

Revolución

¡Es un hecho! Terminó la era de la TV, en donde ganaba el que tenía más presupuesto para anunciarse. Hemos evolucionado a una nueva era más social, más humana. En ésta, el marketing ya no trata sobre persuasión o promoción a secas, sino de crear conexiones y lazos fuertes con nuestros mercados.

Es un mundo en donde controlar el mensaje parece cada vez más difícil. ¡A nadie le importa lo que tú como marca tengas que imponer! El control ahora es del usuario, del mercado. Es la revolución de los consumidores.

Piénsalo bien, ¿cuándo fue la última vez que te sentaste frente a la televisión a absorber todos los mensajes publicitarios? ¿en el súper bowl acaso? Ahora lo que está de moda es el “skip this ad” y el “fast forward”. Hemos ganado el control.

Algunos dicen que el marketing ha muerto pero más bien ha evolucionado y va más allá que los formatos o los canales de comunicación tradicionales. Olvida tus clases de publicidad y recuerda tus clases de antropología, ética o hasta biología.

En el centro de las marcas, debe haber una narrativa que trascienda el mismo marketing (como se entiende tradicionalmente). Las marcas líderes como Apple, Coca-Cola, Nike, Starbucks, tienen en su núcleo un Principio Rector que inspira y mueve a la acción a corto plazo pero también a largo plazo.

La mejor manera de abrirte hacia tu consumidor es a través de las historias. Las historias y el storytelling no son una herramienta de tendencia, que se vayan a agotar mañana. Las historias están allí desde el inicio de nuestra existencia. Las historias nos recuerdan de dónde venimos y a donde vamos. Las historias están en el centro de cómo compartimos y nos conectamos.

Ayer durante una carne asada con mis amigos de Lumios, Roberto me dijo:

– A ver si es cierto, ¡cuéntanos una historia!
– Pero, ¿qué quieres probar?
– Quiero entender mejor eso del storytelling.

Les conté una historia de terror. En el climax, ahí en donde se encontraban todos los detalles sensoriales, me dediqué a observarlos. Pude ver cómo les daba escalofríos en los momentos exactos. La novia de Roberto estaba casi temblando.

El cerebro humano está forjado para ello. Estamos fabricados para contar y escuchar historias. No se trata de hacer cuentos de ficción, tampoco estoy hablando de hacer copy tradicional.

El storytelling para marcas es el arte de conectar los corazones y los ideales más profundos de las personas con aquellos de tu marca.

Las marcas que perduren serán aquellas que nos recuerden aquellos valores que son nuestros, los valores de los humanos, en lugar de promocionar los beneficios o atributos de las marcas. En medio del ruido del marketing tradicional, sólo las marcas que conecten y resuenen con las emociones más profundas del ser humano serán las que triunfen.

Pero ¿sigo siendo el rey?

No tengo trono ni reina
ni nadie que me comprenda
pero sigo siendo el rey.

Con las fiestas patrias, recordamos las canciones de charros. Entre las más sonadas está “El Rey”, que hizo famosa Vicente Fernández.

Esto me hizo recordar a un rey que perdió su corona hace poco. Se trata del rey de las hamburguesas: Burger King. Apenas hace unos días cerró otra tienda más en Monterrey, la de Gómez Morín.

¿Por qué cerró? La ubicación es perfecta, en una de las avenidas más transitadas de San Pedro; estacionamiento gratis, arquitectura moderna, servicio de auto-car de primer nivel.

Cerró por un motivo muy simple: quebró porque ya no conectaba con sus clientes. La historia del rey cabezón y “buena onda” nunca inspiró al mexicano promedio a ir por una hamburguesa.

En realidad, su producto no tiene un factor diferenciador que haga a la marca valiosa. Da lo mismo comer una whopper que cualquier otra hamburguesa de calle. Añade a un producto “x” un servicio malo y tienes una bomba.

Recuerdo que fui precisamente a esa sucursal el mes pasado. Llegué y percibí un olor a sudor de puberto. Cuando lo pude ignorar, me acerqué a la caja y pedí un paquete. Me lo entregaron frío y de mala gana. Lo regresé porque, además, traía pepinillos y específicamente le había dicho que no quería. Prometí no regresar pronto.

¿Qué otras historias se cuenta la gente sobre este lugar?, ¿por qué vas al McDonalds que está enfrente o al Carl’s Jr. que está a unas cuadras y los lugares están llenos?, ¿será por el precio?