Rediseño de American Airlines

antes-después

rediseño

Siempre he sido muy cauteloso cuando una empresa me llega a pedir un refresh pues los rediseños son siempre un factor de riesgo. Hay varias identidades que me gustaría cambiar pero ¿será lo más apropiado cambiar el símbolo que ha tardado años en instalarse en la mente del consumidor?, ¿cuándo es el momento indicado?, ¿qué factores hay que tomar en cuenta?

El rediseño que está en boca de todos es el de American Airlines. Si no estabas enterado, FutureBrand rebautizó la icónica imagen de american airlines con una mirada moderna. Sustituyendo al célebre diseño de Massimo Vignelli con un nuevo “símbolo de vuelo”.

Supuestamente era el momento de reflejar una nueva mirada, para proyectar el progreso que se había hecho en la modernización de la línea aérea. Junto con el logo, la aerolínea ha anunciado más cambios que se reflejarán en la experiencia hacia el cliente.

El trabajo rescata el águila, la letra “A” y el alerón trasero de un avión. En conjunto, da la sensación de un sistema más moderno y dinámico. Pero ¿realmente constituirá un avance?, en tu opinión ¿valió la pena el cambio?

La revista Creative Review entrevistó a Vignelli, “Me parece que American Airlines no necesitaba un cambio tan radical, pero mucha gente parece no entender la diferencia entre Diseño y Estilo, y piensan en el cambio por el cambio (…) Este es un país muy joven y que dedica poco tiempo a apreciar el valor de la historia. Tal vez en un futuro se haga más sabio…”

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Con información e imágenes de Design Boom.

 

Rebrand de la Universidad de California

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Este mes, la Universidad de California acaba de hacer un cambio radical de marca.

Lo mejor del caso es que fue diseñado por un equipo de ocho personas, encabezado por el director creativo de la escuela, Vanessa Correa, y el director de arte, Kirill Mazin.

La escuela aprobó este proyecto después de que un libro diseñado por Correa había seducido los ojos del entonces gobernador Arnold Schwarzenegger en 2010. Ahora no dudaron en darle el proyecto, aunque no es el mejor año en cuanto a presupuesto.

Evitar sesiones de correcciones

Hoy por la mañana, llegué a la oficina de muy buen humor. De esos días que duermes bien y traes energía para empezar a trabajar con gusto. Tomé una mandarina, llegué a la oficina tarareando una canción y me recibió “Ozzy”, con unos ladridos.

Comencé el día laboral abriendo mi correo –¡gran error!– y el primerito veló mi felicidad. Era un cliente que nos pidió el diseño un sitio web y me mandaba un listado de unas 40 correcciones para el proyecto que le habíamos entregado.

Me reuní con Mafer, la directora creativa, para evaluar de dónde provenía nuestro error, además invitamos a los diseñadores involucrados y al “project manager”.

Siempre he creído que, en el trabajo creativo, un 80% del esfuerzo debe ir a fortalecer las relaciones. Éstas favorecen la naturalidad en la comunicación creativo-cliente y evitan las sesiones de correcciones, que son una pérdida de tiempo (y de dinero, y de esfuerzo) para ambos.

Recordé el artículo de Seth Godin que habla sobre el peligro de ese ciclo interminable del “hmmmm no me llena.” Muchas veces se trata de expectativas ocultas que el cliente está buscando y si no las sabes detectar a tiempo, tendrás que hacer todo el trabajo de nuevo.

En ese escenario, si te va bien, puedes ganar dinero por complacer el ego del cliente, pero lo más probable es que pierdas mucho tiempo y cabeza hasta lograr esa satisfacción. Además ¡es muy cansado!

Si todo esto te suena, puedes trabajar en la claridad de tu comunicación a la hora del brief, e incluso desde que vendes el proyecto. Esto te ahorrará tiempo y dinero. ¡Vale la pena ayudar a tus clientes a decir lo que quieren decir en el momento adecuado!

Por ello, te enlisto algunos de los tips que Godin recomienda:

1 Haz muchas preguntas

Al comprometerte con un nuevo cliente, intencionalmente crea un entorno en el que se describa el gusto personal por adelantado. Cuando vayas a comenzar el brief advierte que harás muchas preguntas y ve preparado con botana o café para que el cliente (y tú) no se desespere.

2 Encuentra puntos de referencia

El mundo está lleno de cosas que son muy parecidas a lo que te han pedido crear. Dile: “Muéstrame tres otros sitios web que se parezcan a lo que esperas ver.”, “Pásame un libro que te guste.”, “Camina conmigo a través de un edificio que tiene la sensación que estás buscando.” Esto ayudará a visualizar (con imágenes) lo que el cliente espera ver.

3 Detecta el problema

Con las palabras del cliente, indicar con precisión cuál es el problema que estamos tratando de resolver: “Estamos tratando de construir algo que hace a, b, c y no d.”

Luego, antes de mostrar tu propuesta, vuelve a plantear de nuevo el problema: “Se nos pidió que hiciéramos a, b y c, a un costo de menos de X. Lo que estoy a punto de mostrar lo hace a, b lo hace y lo hace c … y cuesta la mitad de X”. Con este tipo de frases demuestras un respeto intencional al cliente, al mismo tiempo que evidencias bases en los objetivos establecidos.

Algunos que son parte de la cultura BANG!:

4 Dale a tu cliente lo que quiere y algo más

Algunas veces el cliente pide a y a es una respuesta trillada, o no funcional. Como son descubrimientos que él mismo hace, varias veces estará aferrado a esa solución. Cuando suceda esto, dale al cliente lo que pide y algo más. Recuerda que tú eres el experto y presenta tu propuesta con su justificación.

5 Cuida los detalles

Lo peor que puede suceder en este ciclo de correcciones, es que se te haya pasado algo que el cliente ya había solicitado. Eso te haría quedar muy mal. Por ello es importante que cuides los detalles. Yo sugiero siempre dar la propuesta a dos o tres personas, que te echen una mano para detectar errores. Así estarás más seguro cuando entregues tu solución.

Este tipo de estrategias, ayudarán a que tus clientes estén más satisfechos y a la larga comenzarás a trabajar con los clientes que deseas.

Por supuesto, no siempre conseguirás este ideal. A veces el cliente quiere sentir “el poder” de decir que no; a veces el cliente no es lo suficientemente articulado para describir lo que quiere; a veces el proyecto cambiará con el tiempo y el cliente tendrá otras necesidades.

Un secreto para ser feliz

Source: sugarbeth.tumblr.com via Oscar on Pinterest

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Todo el mundo quiere ser feliz. Todos: los gueritos y los negritos; gordos y flacos; altos, chaparros, listos, burros; los europeos, los asiáticos, los gringos, los mexicanos; los tigres y los rayados. TODOS queremos alcanzar la felicidad.

Si le preguntas cinco veces a una persona por qué hace lo que hace, te va a responder que quiere ser feliz. Para comprobar este punto, le hice las preguntas a Ernie*:

– ¿Por qué trabajas?
– Porque quiero ganar dinero.
– Y ¿por qué quieres ganar dinero?
– Porque quiero mantener a mi familia.
– Y ¿por qué quieres mantener a tu familia?
– Porque les quiero dar la vida que ellos merecen.
– ¿Por qué?
– Por que quiero ser feliz y que ellos sean felices.

Me han dicho: “Bueno, pero ¿cómo ser feliz en el día a día?”

En la Isla terminé el libro “The Happiness Project” de Gretchen Rubin. Una de las verdades que me pareció más reveladora es: “Act the way you want to feel”.

Actúa como te quieres sentir.

¿Me quiero sentir deprimido?, pues me voy a quedar encerrado en mi cuarto. ¿Me quiero sentir deportista?, pues me pongo mis shorts y me salgo a correr. ¿Me quiero sentir director general? pues actúo como director general. ¿Me quiero sentir bien? ______________________ (que cada quien rellene el espacio vacío).

Se trata de creer que lo que haces tiene una repercusión sobre tu estado de ánimo y, por ende, en tu vida. ¿Cómo dice el dicho? ¡Es ladrón el que roba! No me acuerdo, soy malo para los dichos y refranes.

Y entonces, ¿me quiero sentir feliz? pues actúo así.

Te voy a dar un tip que se me ocurrió hoy y que, a mí, me sirve. Cuando estás estresado, te sientes bloqueado y estás un poco deprimido: habla con 3 amigos que no hayas visto en mucho tiempo o que traigan buen beat. Créeme: funciona. Para empezar, le va a dar gusto a la gente hablar contigo y, segundo, algo de esa alegría se te va a contagiar.

Escuchar la calidez de la voz humana es de las cosas que más levantan los ánimos. Recuerda que todos tenemos una necesidad nata de expresarnos y ser escuchados.

Inténtalo. No tiene que ser en persona, puede ser por teléfono o incluso, si eres muy introvertido, a través de facebook o twitter. Escribe en el “wall” de 3 personas o “menciona” a 3 en tweet. Funciona.

¿Qué cosas haces tú para sentirte bien?

*Por confidencialidad, le puse Ernie.