Marcas con sentido

libertad

La vida humana no responde en su totalidad al esquema bioquímico causa-efecto. Hay algo más allá que nos habla de identificación, de conexiones, de pertenencia.

Hace unos días, mientras estaba conversando con Mafer, la directora creativa de BANG!, se me ocurrió preguntarle muy al estilo de Simon Sinek:

– ¿Qué es lo que hacemos aquí en BANG!?
– Pues, no sé, crear y fortalecer marcas… darle a las marcas una personalidad…
– Bien, y ¿cómo lo hacemos?
– Pues lo hacemos con un proceso muy determinado.
– Y ¿por qué lo hacemos? ¿por qué tiene sentido?
– Mmmm… No lo sé… dime…

Me arranqué con una pequeña historia:

En prepa leí El Hombre en Busca de Sentido, de Víctor Frankl. El libro narra la experiencia del autor en los campos de concentración nazis, donde la humillación y la desesperación eran el lenguaje de todos los días.

Recuerdo que hubo algo que hizo Frankl para destacar y, más allá, sobrevivir entre todos los demás cautivos. A través de encontrarle un sentido a su vida, pudo liberarse de esas ataduras y ese ambiente de hambruna, frío y terror.

Desde que adquirimos consciencia, la personas estamos en busca de un horizonte que de sentido a nuestras vida: ¿quién soy? ¿de dónde vengo? y ¿a dónde voy? Encontrar un sentido es descubrir quiénes somos, de dónde venimos, y quiénes queremos ser.

Todos tenemos esa capacidad de buscar y encontrar el sentido de las cosas que hacemos. Más aún, esto es una de las motivaciones más fuertes del ser humano según Dan Pink.

Así como las personas, las marcas también deben de encontrar un sentido. Va la analogía: Pensemos en el mundo de las marcas como si fuera un campo de concentración, con mucho ruido, miles de canales, una guerra de voces. Si el propósito de las marcas es lograr la distinción, así como Frankl, para no morir, es importante tener muy claro cuál es su sentido.

Encontrar y comunicar ese sentido ayudará, además, a conectar con tus clientes de nuevas maneras. Tener un sentido que conecte con el que las personas están buscando, hará que se cree un vínculo fuerte marca-persona. Las marcas exitosas son las que saben usar estrategias para hacer que ese vínculo sea cada vez más fuerte.

Las historias son una buena manera de encontrar un sentido y de comunicarlo. Las historias tocan el corazón y las emociones; inspiran y nos hacen sentir cosas que nunca habíamos sentido. Sentir que somos mejores. Sentir que podemos sobrevivir.

Los olores, las montañas.

montañas

Hace apenas unos minutos, fui al baño aquí en la oficina (no te apures, no voy a contar una experiencia desagradable). Cuando entré, lo noté muy fresco; lo acababan de limpiar. Pero además de “verse” limpio, “olía” limpio. Ese olor, me trasladó de inmediato a un lugar a donde hacía mucho que no acudía. Me llevó a la primera excursión que hice a la Armenia, cerca de Arteaga Coahuila, allá por 1997.

Recuerdo que, estando allá arriba en la montaña, un amigo me compartió su loción antimosquitos. Y exactamente era el olor que respiré esta vez en el baño. Cuando recordé el olor, me vinieron a la cabeza imágenes muy agradables relacionadas con las excursiones que hice en mi adolescencia: el bosque, los ríos, los mosquitos, las nevadas, la lluvia, los “sleeping bags”, los amigos, la fogata, las tiendas de campaña, las mañanas con rocío, los pies helados, las canciones en la noche, el lodo…

El olfato es en ocasiones el sentido menos atendido y, sin embargo, es de los más poderosos. ¡Qué importante es tomar al olfato en cuenta para los que nos encargamos de compartir o hacer sentir experiencias!

¿Recuerdas alguna historia reciente que tenga que ver con el olfato?

Rediseño de American Airlines

antes-después

rediseño

Siempre he sido muy cauteloso cuando una empresa me llega a pedir un refresh pues los rediseños son siempre un factor de riesgo. Hay varias identidades que me gustaría cambiar pero ¿será lo más apropiado cambiar el símbolo que ha tardado años en instalarse en la mente del consumidor?, ¿cuándo es el momento indicado?, ¿qué factores hay que tomar en cuenta?

El rediseño que está en boca de todos es el de American Airlines. Si no estabas enterado, FutureBrand rebautizó la icónica imagen de american airlines con una mirada moderna. Sustituyendo al célebre diseño de Massimo Vignelli con un nuevo “símbolo de vuelo”.

Supuestamente era el momento de reflejar una nueva mirada, para proyectar el progreso que se había hecho en la modernización de la línea aérea. Junto con el logo, la aerolínea ha anunciado más cambios que se reflejarán en la experiencia hacia el cliente.

El trabajo rescata el águila, la letra “A” y el alerón trasero de un avión. En conjunto, da la sensación de un sistema más moderno y dinámico. Pero ¿realmente constituirá un avance?, en tu opinión ¿valió la pena el cambio?

La revista Creative Review entrevistó a Vignelli, “Me parece que American Airlines no necesitaba un cambio tan radical, pero mucha gente parece no entender la diferencia entre Diseño y Estilo, y piensan en el cambio por el cambio (…) Este es un país muy joven y que dedica poco tiempo a apreciar el valor de la historia. Tal vez en un futuro se haga más sabio…”

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Con información e imágenes de Design Boom.

 

Luz y calor

Alera

Alera

Les invito a darse una vuelta por Alera, el nuevo proyecto de BANG! que subimos a Behance: click aquí.

A Alera le tenemos especial cariño. Primero porque es un proyecto que directamente incide en la creación de una sociedad mejor. Y segundo porque muchas personas alrededor de BANG! han participado en las actividades que Alera realiza.

El siguiente texto se puede leer en la página de Alera:

“Alera es un club que tiene como objetivo formar a las niñas en virtudes, descubrir y desarrollar sus talentos personales para que alcancen la madurez y sean un ejemplo para la sociedad.”

Cuando nos contactaron, estaban preparando su 40 aniversario. Cada 10 años, habían refrescado el logo y querían que el nuevo logo fuera atemporal, versátil, fácil de usar y de entender.

El logo anterior estaba conformado por una casa y un sol, como si estuvieran dibujados, para hacer énfasis en el tipo de actividades que se tienen en el club.

En el nuevo logo decidimos rescatar la casa, que representa el hogar, núcleo de la formación familiar y ahí donde recibimos los valores personales. Además simboliza a la persona, que es el centro de la formación que dan en Alera.

En la parte trasera vemos el sol: luz y calor, la fuente de la vida. Las antiguas culturas interpretaban el día y la noche como la muerte y resurrección del sol. Esto se puede comparar con el hombre, que cada noche se sumerge en el sueño y se levanta cada mañana con nuevas fuerzas. Por eso, el sol es también la imagen de la constancia, estabilidad.

Más sobre el proyecto aquí.

logo

Papelería Alera

Fotografía por Rafael Ibañez

Este proyecto fue seleccionado para la galería PANTONE Canvas. Estamos muy orgullosos de tal reconocimiento pues refuerza y da crédito al trabajo que se realizó con la marca.

Rebrand de la Universidad de California

UC

Este mes, la Universidad de California acaba de hacer un cambio radical de marca.

Lo mejor del caso es que fue diseñado por un equipo de ocho personas, encabezado por el director creativo de la escuela, Vanessa Correa, y el director de arte, Kirill Mazin.

La escuela aprobó este proyecto después de que un libro diseñado por Correa había seducido los ojos del entonces gobernador Arnold Schwarzenegger en 2010. Ahora no dudaron en darle el proyecto, aunque no es el mejor año en cuanto a presupuesto.

Evitar sesiones de correcciones

Hoy por la mañana, llegué a la oficina de muy buen humor. De esos días que duermes bien y traes energía para empezar a trabajar con gusto. Tomé una mandarina, llegué a la oficina tarareando una canción y me recibió “Ozzy”, con unos ladridos.

Comencé el día laboral abriendo mi correo –¡gran error!– y el primerito veló mi felicidad. Era un cliente que nos pidió el diseño un sitio web y me mandaba un listado de unas 40 correcciones para el proyecto que le habíamos entregado.

Me reuní con Mafer, la directora creativa, para evaluar de dónde provenía nuestro error, además invitamos a los diseñadores involucrados y al “project manager”.

Siempre he creído que, en el trabajo creativo, un 80% del esfuerzo debe ir a fortalecer las relaciones. Éstas favorecen la naturalidad en la comunicación creativo-cliente y evitan las sesiones de correcciones, que son una pérdida de tiempo (y de dinero, y de esfuerzo) para ambos.

Recordé el artículo de Seth Godin que habla sobre el peligro de ese ciclo interminable del “hmmmm no me llena.” Muchas veces se trata de expectativas ocultas que el cliente está buscando y si no las sabes detectar a tiempo, tendrás que hacer todo el trabajo de nuevo.

En ese escenario, si te va bien, puedes ganar dinero por complacer el ego del cliente, pero lo más probable es que pierdas mucho tiempo y cabeza hasta lograr esa satisfacción. Además ¡es muy cansado!

Si todo esto te suena, puedes trabajar en la claridad de tu comunicación a la hora del brief, e incluso desde que vendes el proyecto. Esto te ahorrará tiempo y dinero. ¡Vale la pena ayudar a tus clientes a decir lo que quieren decir en el momento adecuado!

Por ello, te enlisto algunos de los tips que Godin recomienda:

1 Haz muchas preguntas

Al comprometerte con un nuevo cliente, intencionalmente crea un entorno en el que se describa el gusto personal por adelantado. Cuando vayas a comenzar el brief advierte que harás muchas preguntas y ve preparado con botana o café para que el cliente (y tú) no se desespere.

2 Encuentra puntos de referencia

El mundo está lleno de cosas que son muy parecidas a lo que te han pedido crear. Dile: “Muéstrame tres otros sitios web que se parezcan a lo que esperas ver.”, “Pásame un libro que te guste.”, “Camina conmigo a través de un edificio que tiene la sensación que estás buscando.” Esto ayudará a visualizar (con imágenes) lo que el cliente espera ver.

3 Detecta el problema

Con las palabras del cliente, indicar con precisión cuál es el problema que estamos tratando de resolver: “Estamos tratando de construir algo que hace a, b, c y no d.”

Luego, antes de mostrar tu propuesta, vuelve a plantear de nuevo el problema: “Se nos pidió que hiciéramos a, b y c, a un costo de menos de X. Lo que estoy a punto de mostrar lo hace a, b lo hace y lo hace c … y cuesta la mitad de X”. Con este tipo de frases demuestras un respeto intencional al cliente, al mismo tiempo que evidencias bases en los objetivos establecidos.

Algunos que son parte de la cultura BANG!:

4 Dale a tu cliente lo que quiere y algo más

Algunas veces el cliente pide a y a es una respuesta trillada, o no funcional. Como son descubrimientos que él mismo hace, varias veces estará aferrado a esa solución. Cuando suceda esto, dale al cliente lo que pide y algo más. Recuerda que tú eres el experto y presenta tu propuesta con su justificación.

5 Cuida los detalles

Lo peor que puede suceder en este ciclo de correcciones, es que se te haya pasado algo que el cliente ya había solicitado. Eso te haría quedar muy mal. Por ello es importante que cuides los detalles. Yo sugiero siempre dar la propuesta a dos o tres personas, que te echen una mano para detectar errores. Así estarás más seguro cuando entregues tu solución.

Este tipo de estrategias, ayudarán a que tus clientes estén más satisfechos y a la larga comenzarás a trabajar con los clientes que deseas.

Por supuesto, no siempre conseguirás este ideal. A veces el cliente quiere sentir “el poder” de decir que no; a veces el cliente no es lo suficientemente articulado para describir lo que quiere; a veces el proyecto cambiará con el tiempo y el cliente tendrá otras necesidades.

Simplifícalo

Less is more

“The art of art, the glory of expression and the sunshine of the light of letters, is simplicity.”
-Walt Whitman

Jim quería aprender a jugar golf porque siempre le había parecido el deporte de negocios por excelencia. Ahora que era exitoso y se podía dar el lujo, le entró la tentación de introducirse en esta actividad.

A Jim le había gustado el deporte desde pequeño. De hecho, jugó tenis por mucho tiempo y de adolescente le entró al beis, era bateador. Por eso pensó que “la haría” en el golf. Sabía controlar la pelota.

Un día tomó su coche y fue a comprar todo el equipo. Acto seguido le llamó a David, que ya jugaba, y juntos fueron al club.

Cuando comenzó a jugar se dio cuenta que no era tan fácil. De hecho, gastó todas las pelotas que había comprado (¡vaya que eran muchas!). David le dijo que no se preocupara, que eso era normal, sólo tenía que hablarle a un entrenador.

Jim googleó: “entrenadores de golf”, seleccionó los dos que le parecieron mejores y les marcó. Citó a Pedro el lunes y a Rubén el martes.

Pedró llegó con una cámara especial y grabó a Jim. Con ella pudo hacer un análisis completo acerca del tiro de su cliente. Le diagnosticó una postura encorvada, flexión de rodilla exagerada, un agarre débil, alineación torcida, mala colocación de la bola, un back-swing demasiado rápido, un revés plano del swing, poco balance y seguimiento nulo.

Ante este análisis Jim se sintió destruido: “me esperaré a escuchar a Rubén”, le dijo a David cuando se vieron en el bar por la tarde.

Cuando llegó Rubén, hizo exactamente lo mismo que Pedro: puso su cámara y grabó al cliente. Sin embargo, cuando Jim preguntó: “¿Cómo ves?, ¿cómo vamos a hacerle?”. Rubén respondió: “Muy bien, sólo hay que mejorar la dirección, el swing y el seguimiento.” Jim lo contrató en ese momento.

Esta historia la vivió en carne y hueso el autor del libro de Storybranding, Jim Signorelli.

¿Cuál fue la diferencia entre el diagnóstico de Pedro y el de Rubén?

Con Pedro, Jim se sintió abrumado. Probablemente era mejor entrenador o tenía más experiencia en evaluaciones, pero no supo comunicar con sencillez. La historia termina diciendo que Rubén fue tocando en el entrenamiento cada uno de los puntos que Pedro había diagnosticado. Pero Rubén supo entender al cliente y hacerlo sentir en confianza.

Pensemos cómo preparamos nuestras cotizaciones, ¿comunicamos con eficiencia como Rubén o descendemos al detalle de nuestro servicio “no vaya a ser que suene demasiado simple”?

Antes que la venta está entender a nuestro cliente, ¿qué es lo que en verdad desea?, ¿cuál es su dolor?

¿Has tenido alguna experiencia como la de Pedro o como la de Rubén? ¡Cuéntamela!