La historia de la mesa redonda

Cuando Jorge era estudiante de leyes, uno de sus profesores favoritos contó una historia tan buena, que la gente sigue contando años después.

El profesor había encargado un proyecto que consistía en hacer investigación para un juzgado local de Estados Unidos.

La tarea: investigar el proceso de deliberación del juzgado y determinar si hay modos de mejorarlo.

Como jóvenes idealistas, los estudiantes se emocionaron mucho con el proyecto; entrevistaron decenas de abogados, jueces, y otros oficiales de cortes; preguntaron todo lo que se te pueda ocurrir: ¿cuántos hombres y cuántas mujeres hay en los jurados? ¿cuál es la representación de otras culturas?, ¿cuántos adultos mayores hay?, ¿cuántos son jóvenes?, entre otras. Hasta preguntaron qué tan tarde se quedaban a trabajar o qué tipo de comida les daban.

Para su sorpresa, nada de eso les sirvió en su búsqueda. Lo que sí importó fue algo que parecía superficial: la forma de la mesa en las cortes.

Resulta que cuando la mesa era rectangular, la gente en la cabecera tenía el dominio de la conversación. Esto impedía que otros miembros del jurado compartieran sus puntos de vista. En cambio, cuando la mesa era redonda u ovalada, la gente compartía sus opiniones de modo más abierto y con mayor igualdad.

Después de comprobarlo, los estudiantes concluyeron que la respuesta estaba en las mesas. Los veredictos más justos se daba en las mesas redondas.

Emocionados, pensaron que los resultados eran buenísimos por dos razones: la claridad de los mismos y, además, la facilidad para lograr un cambio: sólo había que cambiar todas las mesas rectangulares, por mesas redondas.

El distrito tomó cartas en el asunto de inmediato: “Todos los cuartos de jurado deberán cambiar las mesas redondas, por mesas rectangulares.”

Lee de nuevo la resolución del distrito. No es un error.

En contradicción con la recomendación de los estudiantes, todas las mesas redondas se mandaron cambiar por mesas rectangulares.

¿Por qué sucedió esto?, ¿cuál era el objetivo del distrito?

El objetivo del distrito no era hacer un proceso más abierto, justo o con mayor igualdad. El objetivo era hacer los procesos más rápidos; desocupar las salas en menos tiempo.

Los estudiantes se sintieron frustrados, porque sentían que su acción llevó a procesos menos justos. Ahora, Jorge usa esta historia para dejar clara la importancia de ser claro en los objetivos antes de embarcarse en cualquier proyecto.

(Historia tomada de Lead with a Story, de Paul Smith)