De la inspiración a la acción

Dejé pendiente el punto número cinco cuando escribí: Vender(te) la respuesta. Se trata del 99% restante, aquéllo que pasa después de la inspiración y que lleva las buenas ideas a la acción.

Más que un argumento, el punto número cinco consiste en dos personajes y algunas preguntas que te quiero presentar.

Mira. Ahora que comienzo a escribir de nuevo -y creo que aplica de una forma similar cada vez que “ejecuto” cualquier tarea- se interponen en mi camino algunos “fantasmas“. Creo que nos pasa a todos. Es como parte de nuestra programación humana.

El primer fantasma es el Sr. Swaheid, lo acabo de bautizar así. Él es el típico “cuate de hamaca” al que le da flojera todo. Nunca cierra la puerta, ni sube la tapa del baño, no habla porque gasta las palabras, no se levanta porque se desgasta. Es de los que permanece sentado en una mecedora afuera de su casa mientras ve el mundo pasar. Y, cada vez que se aparece, me dice en un tono pasivo: “¿a dónde vas?, ¿para qué sales?, ¡ni quién te vaya a escuchar!, ¡mejor quédate sentado, como yo!, ¡mírame! soy muy feliz.” A veces incluso habla más agresivo “se van a reír de ti”, “te vas a meter en problemas“.

Seth Godin le dice “el cerebro de lagarto” porque es el que siempre amplía los miedos y nos presenta mil excusas para dejar de hacer lo que queremos. Por ejemplo, en las mañanas, cuando estoy más modorro, mi cerebro a veces presenta las 15 razones por las cuales no debo salir temprano a ejercitarme. Swaheid significa flojera en algunas tribus de África.

El segundo fantasma es el Sr. Strimen. Él es el crítico, el amargado. A diferencia de Swaheid, Strimen aparece siempre a última hora y es hiperactivo; siempre tiene objeciones; siempre da la contra. Strimen es hyper-perfeccionista. Su carta de presentación es “muévele aquí“, “todavía puedes cambiarle acá” o “¿apoco entregarás eso?“. Aparece vestido de traje, pero sólo son apariencias. Por dentro es pura podredumbre. De hecho, hay quienes dicen que el Sr. Strimen es Swaheid disfrazado. Hay quienes creen que son como dos extremos que se tocan.

Y ahora sí la pregunta, ¿cómo le haces tú para deshacerte de estos fantasmas y llevar las ideas a la acción?, ¿conoces otros fantasmas?, ¿qué nos recomendarías a los que tenemos un temperamento más idealista y nos enfocamos más en la inspiración que en la acción?

Por cierto, ¿cómo te fue en tu primera clase?, ¿alguna experiencia que quieras compartir?