Un secreto para ser feliz

Source: sugarbeth.tumblr.com via Oscar on Pinterest

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Todo el mundo quiere ser feliz. Todos: los gueritos y los negritos; gordos y flacos; altos, chaparros, listos, burros; los europeos, los asiáticos, los gringos, los mexicanos; los tigres y los rayados. TODOS queremos alcanzar la felicidad.

Si le preguntas cinco veces a una persona por qué hace lo que hace, te va a responder que quiere ser feliz. Para comprobar este punto, le hice las preguntas a Ernie*:

– ¿Por qué trabajas?
– Porque quiero ganar dinero.
– Y ¿por qué quieres ganar dinero?
– Porque quiero mantener a mi familia.
– Y ¿por qué quieres mantener a tu familia?
– Porque les quiero dar la vida que ellos merecen.
– ¿Por qué?
– Por que quiero ser feliz y que ellos sean felices.

Me han dicho: “Bueno, pero ¿cómo ser feliz en el día a día?”

En la Isla terminé el libro “The Happiness Project” de Gretchen Rubin. Una de las verdades que me pareció más reveladora es: “Act the way you want to feel”.

Actúa como te quieres sentir.

¿Me quiero sentir deprimido?, pues me voy a quedar encerrado en mi cuarto. ¿Me quiero sentir deportista?, pues me pongo mis shorts y me salgo a correr. ¿Me quiero sentir director general? pues actúo como director general. ¿Me quiero sentir bien? ______________________ (que cada quien rellene el espacio vacío).

Se trata de creer que lo que haces tiene una repercusión sobre tu estado de ánimo y, por ende, en tu vida. ¿Cómo dice el dicho? ¡Es ladrón el que roba! No me acuerdo, soy malo para los dichos y refranes.

Y entonces, ¿me quiero sentir feliz? pues actúo así.

Te voy a dar un tip que se me ocurrió hoy y que, a mí, me sirve. Cuando estás estresado, te sientes bloqueado y estás un poco deprimido: habla con 3 amigos que no hayas visto en mucho tiempo o que traigan buen beat. Créeme: funciona. Para empezar, le va a dar gusto a la gente hablar contigo y, segundo, algo de esa alegría se te va a contagiar.

Escuchar la calidez de la voz humana es de las cosas que más levantan los ánimos. Recuerda que todos tenemos una necesidad nata de expresarnos y ser escuchados.

Inténtalo. No tiene que ser en persona, puede ser por teléfono o incluso, si eres muy introvertido, a través de facebook o twitter. Escribe en el “wall” de 3 personas o “menciona” a 3 en tweet. Funciona.

¿Qué cosas haces tú para sentirte bien?

*Por confidencialidad, le puse Ernie.

La verdad sobre el proceso electoral (parte II)

Disculpen el día de retraso. Estoy en la Isla de vacaciones y ha sido difícil conseguir un sitio con internet. Pero aquí estoy, no podía fallarles. Menos con la prometida segunda parte. Gracias a todos los que siguen la historia –las historias-, gracias a todos los que esperaban ansiosos esta entrada.

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Dicen que la verdadera felicidad se consigue en/con el balance de lo físico, la salud, lo espiritual, lo intelectual, lo social. Cuando me llegó la carta solicitando mi participación en el las elecciones como secretario de casilla, la respuesta inmediata fue NO. Luego pensé en el balance con la parte social y dije: VA.

OCHO

Eran las 8, la gente ya quería votar. Afuera había una línea ya como de 20 personas esperando ansiosas. Las campañas habían provocado esas ansias. En lugar de generar esperanza, parece que buscaban el rencor; en vez de enfocarse en la unidad del pueblo mexicano, lo hacían en la división. La división parecía ser la fuerza.

A las 8:15 llegó una persona a la mesa.

– Aún no abrimos señor, dijo el presidente.
– Disculpe, vengo con Rodrigo Medina, sólo preguntar ¿a qué hora abrirán?
– No sabemos señor, creemos que en unos minutos.
– Bien, sólo necesito saber cuándo para que el gobernador llegue a votar y se vaya sin mayor problema.
– Sí.

Volteé hacia afuera y vi a los medios. Gente de TV Azteca, Televisa, Multimedios, entre otros medios que surgen por las elecciones. De hecho ya los había visto cuando me lancé corriendo por mi “nombramiento” poco antes.

Abrimos como a las 8:25 AM. Me enojó que los medios publicaron: “En una casilla que abrió con 25 minutos después, el gobernador Rodrigo Medina…”

Nos tardamos en acostumbrarnos al proceso. Era como una línea de producción. La gente llegaba, le daba su ife al presidente. El presidente decía el nombre y yo lo buscaba en la “lista nominal”, sellaba con la palabra “VOTO” -no fueron capaces de ponerle acento: VOTÓ-, luego gritaba el número para que los representantes también lo buscaran y comprobaran la legalidad. Después le daba al ciudadano las boletas y el crayón -ah, cómo batallé con ese crayón- para que éste votara. El ciudadano salía y el escrutador uno ya tenía su ife marcada, el dos le sellaba el dedo.

De 8 a 10, el tiempo se pasó volando. Medina llegó en ese rango de tiempo. Hizo un par de bromas mientras esperaba, nosotros respondimos con la típica sonrisa y hasta carcajada un poco falsa. Al final nos agradeció el tiempo de servicio comunitario. Les pedimos a los medios que esperaran atrás, para que todo sucediera sin problemas. Nos hicieron caso.

Después de las 10 AM ya habíamos dominado la línea, y todo era súper fluido. Varios hicieron bromas sobre nuestra mesa.

– ¿Qué jóvenes son?, dijo uno.
– Otro: Y ustedes, ¿son del 132 o qué?
– A chinga, y ¿por qué tan jóvenes?
– Wow, ¡una mesa de jóvenes!
– Y acá, ¿cómo va la madreada?

Sí llamaba un poco la atención que éramos 4 chavos con promedio de edad de 25-26. Además, se notaba que nos la estábamos pasando bien. Mientras no había gente, hacíamos bromas sobre los nombres más raros de la lista, o sobre las mismas personas que iban llegando. Varios comentaron “¡Qué bien se la pasan!”.

Muchos padres de familia acudieron con sus hijos pequeños y les explicaban cada parte. Incluso muchos dejaron que sus niños marcaran la boleta en donde ellos le decían. Nosotros involucramos también a los niños. Les hacíamos preguntas y al final les preguntábamos cosas como: ¿dejamos que tu papá vote o no? En una ocasión creo que la regué porque le pregunté eso a una niña que iba con su hermana quien, después de la pregunta, hizo cara de: hey, ¡pero si estoy bien jóven! ¿cómo que mamá?

Para las 12 moría de hambre. Erick y yo comenzamos a ver opciones para comer. Al final decidimos que sería Super Salads. No sé si fue lo más práctico pero a las 2:30 PM ya nos atascábamos una rica ensalada Santa Fe con pollo.

Yo estaba muy nervioso, pues Roberto cumplía años ese día y en realidad quería salir temprano para llegar a felicitarlo. Por eso revisaba nuestras urnas, para que no hubiera ningún accidente y que los números salieran exactos en el conteo.

Como a las 5 llegó Mizada, la de “Díselo a Mizada”. Mizada es una astróloga que tiene un programa de TV y otro de radio. Cuando llegó le dije:

– Ya te esperábamos.

No se sorprendió. Más bien bromeó con nosotros un rato y luego pasó a votar. Ya para esa hora estábamos cansados, por lo que sus chistes nos alegraron el día. Quise preguntarle: tú que lo sabes todo, ¿quién va a ganar? Pero me contuve. Tengo miedo a la profundidad de esas personas. Muchas veces sí son adivinos.

EL CONTEO

Como en una carrera, lo más pesado es siempre el final. Por eso guardé mi reserva para el conteo. Ya me lo habían advertido: “es la parte más cansada”. Y, como los carros que tienen su tanque de reserva, yo guardé hasta un “panini” por si el conteo se hacía pesado.

A mí me tocaba seguir el conteo y anotar en una hoja el avance, por si se llegaban a perder. Yo era el que tenía que detectar errores en el conteo. ¡Vaya tarea para un comunicador! Como en la cárcel, me puse a anotar barritas de cinco en cinco.

Contamos uno por uno. No me gusta que la gente desconfíe del proceso. Ok, no puedo asegurar que en todas las casillas fuera igual pero en la mía lo hicimos ¡con una delicadeza!…

Al final, teníamos una boleta de más, pero las firmas en la parte posterior fueron la respuesta. Esa boleta pertenecía a la urna de al lado. Cerramos a eso de las 9:00 PM. Las actas finales se me hicieron muy pesadas. Agradezco a Gustavo su ayuda para llenar los números de los ifes.

Nos dieron como premio una medalla, ¡excelente detalle!

Dicen que es bueno actuar como te quieres sentir. Una vez terminado el proceso me sentía MUY cansado pero a la vez MUY contento. Sentía una extraña alegría que provenía de un extraño lugar. Había despertado y provocado una parte civil-social que no tenía llena. Me fui a dormir MUY satisfecho.

El sentimiento fue distinto cuando descubrí el resultado nacional. Esa es otra historia.

La verdad sobre el proceso electoral (parte I)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Todo empezó con una carta:
“La Comisión Estatal Electoral te convoca a ser funcionario de casilla.”

Desde el inicio, la tomé como una especie de reconocimiento. Bueno, no me he ganado la lotería, pero sí un viaje a Indianápolis para ver el Súper Bowl. Ésta podría ser la siguiente de muchas, pensé.

– “¿Estás dispuesto a participar?”, me preguntó la señorita Rosy en ese momento.
– “Sí”, respondí, sin saber mucho de lo que se trataba.

COMO PULPO EN EL GARAGE

Siempre me he considerado apático de/hacia la política. Ese juego nunca lo he sabido jugar. A mí me gusta “comprometerme con la gente y cumplir de verdad”. Nada de diplomacias, nada de rodeos. Soy un hombre que intenta ir al grano. Sin embargo, este proceso lo viví diferente por ser elegido.

Había otra cosa que me hizo intrometerme en todo el aparato de las elecciones: las redes sociales. Fueron las primeras elecciones en México en las cuales la ciudadanía participó activamente como un medio de información más. Y vaya que la gente habló de política. Todos juzgaban, todos eran politólogos expertos. A eso sí jugamos muchos.

Disfruté evaluando cada estrategia, cada campaña. Y aunque Ale dice que soy malo en la pericia y el Risk, estoy seguro que se equivoca. Para la clase de semiótica en la maestría que curso, diseñamos nuevas propuestas para la estrategia de los 4 candidatos. Todas estuvieron mejores que las actuales (modestia, aparte).

Por ahí de el último día de mayo recibí la carta de confirmación:

“Serás secretario de casilla.”

– “No te preocupes -me dijo Rosy- es el mejor puesto”
– “Ah, ¿sí?”
– “Ya verás que te vas a divertir”
– “Oye, pero, ¿no es el que trabaja más?”
– “Nombre, para mí que es de los mejores cargos”
– “Ah, bueno, ¿dónde firmo? …Oye -agregué- pero no podré ir al ensayo general, porque es el día de mi cumpleaños, ¿no importa?”
– “¡Nah!, mucha gente ni va”
– “Bueeeeno…”

MALA NOCHE

Un día antes del 1ero de julio, llovió en Monterrey. De hecho, granizó. Por un lado nos cayó muy bien porque refrescó bastantito. Pero en mi casa se fue la luz y dormí… quiero decir, medio dormí.

Y me levanté de ese “medio sueño” como zombie. Desayuné unos pan cakes hechos por mi papá. Al cuarto para las 8 ya estaba en mi casilla. Llegué y me presenté con Eva.

EL MERO DÍA

– “Hola, soy Oscar, secretario de la comisión”
– “¿De la básica o de la contigua?”
– BLANK
– “¿Oscar? ¿básica o contigua?”
– “¿Qué?”, dije, mientras ella tomó su lista y dijo.
– “Mmmm… Contigua, allá.”

Ya estaban ahí Gustavo, escrutador 1; y Roberto, escrutador 2. Me presenté con ellos.

– “Oscar, secretario.”

También estaban otros señores y señoras que parecían saber lo que hacían, así como algunos otros que se formaban en la fila. Saludé a todos.

De pronto llegó Erick, con una caja enorme. Nada que ver con los modelos de caja que nos llevaron al curso. Éstos eran mucho pero mucho más grandes.

Erick, de unos 30 años, se presentó, sacó el material de la caja y nos repartió las cosas para que comenzáramos a trabajar.

La mesa ya estaba conformada: Erick, presidente; Gustavo, escrutador 1; y Roberto, escrutador 2; y yo, secretario. El promedio de edades: 25. ¡Primer punto a favor!

Poco antes de las ocho, Eva nos pidió nuestros nombramientos.

– “Y ¿si no lo traje?” dije como si estuviera en 3ero de primaria.
– “Pues… vas por él… o, que alguien te lo traiga”.

Ya eran las ocho. La gente quería votar.

Corte directo a Oscar llenando el acta. Corte directo a la gente aplaudiendo para hacer presión, como si estuviéramos en el estadio o en algún concierto de Intocable. Corte directo a todos los medios llegando.

¡ALTO!

– “¿Por qué llegarían los medios?”, pregunté.
– “¿No sabes? Medina votará aquí
– “WHAT!”

Esta historia continuará…

Del consumo a la participación

Decimos que dos cabezas piensan mejor que una; que la creatividad se fomenta rebotando las ideas con los demás, pero ¿cuántas veces lo llevamos a la práctica? Piensa: ¿cuántas decisiones tomaste en equipo hoy?, ¿una?, ¿tres?

Parece que la colaboración está por todos lados, pero cuando nos ponemos a pensar mmm… pues no tanto.

Wikipedia define la colaboración como “cualquier proceso donde se involucre el trabajo de varias personas en conjunto; tanto para conseguir un resultado imposible o difícil de obtener individualmente, como para ayudar a conseguir algo a quien por sí mismo no podría”.

En las universidades está de moda trabajar colectivamente. Recuerdo que cuando recién regresé a Monterrey después de estudiar Filosofía en el DF, se me complicaba compartir mis ideas. Cuando es premiado solamente el talento individual, salir de la esfera de cristal se vuelve difícil.

–”Maestra, ¿y si prefiero trabajar solo?” me atreví a decir alguna vez.
–”Imposible. En esta universidad aprenderás a trabajar en equipo.”

Vaya que batallé con mis primeros equipos de la carrera en Comunicación, en donde el pan de cada día era el trabajo colectivo. Siempre intentaba imponer mi opinión o mi estilo. Ahora vivo del trabajo grupal. Y puedo decir que ¡me encanta!

Sin embargo, la colaboración va más allá que los trabajos en equipo universitarios. Hace unos días, acudí a la conferencia del CEDIM en Camino Real. La colaboración fue uno de los puntos más importantes de la charla impartida por David McGaw, senior manager en Strategy Lead, una firma consultora de innovación en Chicago.

En definitiva se refería a algo más allá de las colaboraciones entre profesionistas de un mismo campo. Él hablaba de participación entre diversos ramos de la ciencia, de las artes, de la cultura, y también de la participación con los clientes. ¿Cuántas veces le preguntamos a nuestros “clientes” cómo podemos mejorar?, ¿cuántas veces trabajamos en conjunto con ellos para crear un mundo mejor?

Si tu producto o servicio trata de solucionar un problema humano –el 97% de los trabajos son así-, pues qué mejor que partir desde el ser humano, ¿cómo es?, ¿qué le gusta hacer?, ¿qué cosas le mueven?

De ahí que ahora se habla cada vez más de la participación interdisciplinaria y la participación para-con los clientes. Se trata de provocar “el cambio de una relación pasiva entre consumidor y fabricante, al compromiso activo de todos en crear experiencias que sean significativas, productivas y rentables”, como dice Tim Brown, CEO de IDEO.

Cualquier producto o servicio que entienda al consumidor como un ser que tiende a ir más allá de sus límites, que trasciende, y lleve esta filosofía a la práctica, tendrá un verdadero impacto sobre la humanidad, pues realmente resolverá sus preguntas y problemas más fundamentales.

Por eso, en lugar de usar la palabra “innovación” –que ya suena trillada-, deberíamos usar colaboración; en vez de “consumidor”, participante de una experiencia.

¿El diseño es ciencia?

 

Hace apenas unos días, durante una junta de planeación y estrategia, tuve un insight interesante sobre el diseño.

En la reunión, Roberto expuso un par de proyectos en los cuales innovamos y tuvimos buenos resultados. También algún otro en donde nos fue mal. Entonces a Dan se le ocurrió comparar nuestro trabajo con el de un científico:

“Deberíamos tener actitud de científicos. Anotar en una bitácora los resultados que obtengamos de estos experimentos, que después nos sirvan como casos.”

Como soy fan de este tipo de analogías, automáticamente pensé en todas las maneras en las que podemos comparar la actitud de científico con el trabajo de un diseñador gráfico. Les recomiendo leer el artículo en donde describo las 5 razones por las cuales se podrían parecer.

La Huasteca

Cada vez que voy a la Huasteca, me enamoro más.

No sé, me recuerda al Señor de los Anillos versión árida. O un corto que grabé en la carrera, o las veces que iba a hacer rappel con Arawaks; al huracán Alex, los viajes a Saltillo o Monterreal.

Ayer salí con mis amigos a festejar el natalicio de Benito Juárez y el inicio de la primavera. Fue un día caliente, el primero de muchos, así que compramos cerveza, clamatos y encendimos el carbón.

Les dejo algunas fotos de las montañas.

Adiós despedidas

Vista del cerro desde mi oficina

Sin más avisos, nos levantamos esa mañana. Mi mamá nos acompañó en el desayuno y nos despidió con un beso. “Me avisan cuando lleguen al DF y a Indianápolis”, agregó al final en su papel de madre y esposa respectivamente.

Despertamos a Tuiry, mi hermano mayor, quien nos llevó al aeropuerto. Eran como las 4.30 de la madrugada. En el camino nos contó sus planes para Friday Social Scene, se quejó de no tener boleto para el Super Bowl y otras cosas. Yo, callado, saque mi brazo izquierdo por la ventana para sentir el aire fresco. Era un día especialmente húmedo. El tiempo me hizo estornudar.

Siempre que salgo de la ciudad, me quedo con la imagen del Cerro de la Silla, por eso agrego esta imagen que tomé apenas hace algunos días desde mi oficina. Me gusta de Monterrey que hasta las montañas están ahí para la despedida.

Adiós.

 

Nuevo, nuevo, nuevo

Un diseñador de BANG! dijo alguna vez: “la vida consiste en pequeños ciclos, experiencias que no necesariamente se sujetan al tiempo o al espacio, sino a otros factores intangibles…”

Nosotros nos hemos trazado un nuevo reto que comienza hoy, 13 de marzo y termina el 13 de abril. Consiste en lo siguiente:

Por un mes, escogeremos una foto y la compartiremos cada día a través del blog. Una imagen de cualquier cosa: de nuestro presente o nuestro pasado (¿o de nuestro futuro?). Es una forma más de compartir, un giro interesante de 30 días.

Te reto a hacerlo.

Quiero comenzar este recorrido, trayendo a la luz algunos de los acontecimientos más relevantes de mi viaje a Indianápolis hace un mes y unos días.

Entré y escuché el estrépito. La muchedumbre que vitoreaba a su equipo favorito.

El sonido era imponente y el estadio mismo también: lleno de luz y de gente, que derrochaba la alegría de la NFL. Azul, blaco y rojo: todos portando algún elemento conmemorativo del Súper Bowl.

El campo brillaba de verde, lucía como nunca. El olor a nachos, palomitas y hot dogs, llegaba hasta lo más profundo y se quedaba impregnado en mi imaginación.

 

Los viajes y las historias (capítulo San Antonio, parte I)

Foto por Oscar Ramírez

Cuando piensas en una visita a San Antonio, Texas, es probable que no se te ocurran historias por contar. Para un regiomontano promedio es un viaje de rutina, que puede hacer cada 3 ó 6 meses. Eso cambia cuando tienes el toque especial del motivo y los integrantes.

Hace unos días Andrés escribió en Mondoli sobre nuestro viaje a NY. Declaró que un viaje es fuente inagotable de historias pues, en todas sus etapas, supone nuevas experiencias y sensaciones por recordar.

La mejor manera de recordar un viaje es a través de una combinación de fotografías, videos e historias que permitan traer de nuevo a la memoria todos los detalles.

Cuando tomas una foto, tienes la oportunidad de seleccionar el encuadre, el fondo, los personajes y otros aspectos de la realidad. Con las fotos, capturas momentos que deseas revivir; con el video añades movimiento y sonido. Pero la escritura tiene un encanto especial. Cuando describes con palabras una experiencia, puedes incluir mucho más elementos importantes que las imágenes y el video dejan fuera, como texturas, olores y sabores.

En nuestro viaje a la ciudad tejana, no faltaron momentos memorables: el partido colegial de americano, que llenó la ciudad de visitantes portando verde y morado; la larga espera en el hotel, mientras nos daban un cuarto; la biografía de Steve Jobs; los desayunos gratis con huevo en polvo; las compras; nuestra cena en Dick’s; la visita de mi primo Alberto; los tragos y martinis en el bar; los paseos por un Riverwalk lleno de luces; el año nuevo en Kremlin; Six Flags; entre otros.

En uno de esos momentos, Susy me preguntó:

-“¿Vas a escribir sobre esto?”
-“Sí”- le contesté con seguridad.
-“¿Puedo aparecer?” – dijo medio en broma.
-“Sí deberías escribir sobre San Antonio” -agregó Ale.

Ya iré incluyendo historias de ese viaje en mis entradas. Por lo pronto, te dejo con un video por Kien Lam, que narra un increíble viaje por 17 países.

[vimeo http://www.vimeo.com/34400428 w=500&h=281]

Time is Nothing // Around The World Time Lapse from Kien Lam on Vimeo.

Facebook: http://facebook.com/kienlamphotography
Twitter: http://twitter.com/kiendlam

Lecciones del año que termina (pt. I)

“En el transcurso de la historia, nos hemos maravillado que los biólogos han sabido mirar hasta las más pequeñas cosas. Y los astrónomos han estudiado más y más el inmenso cielo nocturno, el tiempo y el espacio. Pero quizá lo más misterioso de todo no es ni lo más pequeño, ni lo más grande: somos nosotros mismos.”* -Richard Berendzen

La verdadera razón de esta temporada intensa es la Navidad, que ya pasó. Esta nos llevó a reunirnos, felicitarnos, desearnos alegría y autenticidad. Pero el cierre de año, en medio de una crisis económica más, nos lleva a preguntarnos ¿quién soy?, ¿qué es lo que quiero?, ¿de dónde vengo?, ¿a dónde voy?

El 25 desperté a la una de la tarde. En mi cama, entre las sábanas descubrí mi celular, que ya tenía varias notificaciones con felicitaciones y otras cosas. Con pocas horas de sueño, derroté la flojera y fui a desayunar-comer con mis papás. Recordé el sentimiento de levantarme para ver los regalos de Santa Claus. Esta vez no había nada bajo el pino. Creo que no fui tan bueno este año. ¡Me basta el disco de Zoé que me regaló mi ahijado!

Mis papás habían comprado pizza. Alguien sugirió: “¡tarde de películas!”. Y así lo hicimos. Nos reunimos con toda la familia y pusimos Another Earth, que abrió el festival Sundance de este año que termina.

Desde el inicio me cultivó por su excelente edición. Por mi profesión, me apasionan las películas que juegan con fuentes tipográficas para introducir los títulos, los actores, el director. Además, es el primer ingrediente para preparar el drama y poner al espectador en ambiente.

El personaje principal es Rhoda Williams, una estudiante de preparatoria que celebra su aceptación a MIT. Saliendo de la fiesta, escucha una historia en la radio: acaban de descubrir un nuevo planeta que parece ser otra tierra, “Another Earth”. Embobada por la historia y su estado de ebriedad, tiene un accidente que le cambia su vida por completo.

Quedé impresionado por el modo en que se va desarrollando la historia, poco predecible. Los personajes tienen elementos con los que es fácil identificarse: dos familias normales que se ven relacionadas por este desafortunado acontecimiento. Una adolescente que decide cambiar su vocación profesional para tratar de limpiar su pasado. Y luego, ¿qué pasa cuando surge la esperanza de un cambio radical en tu vida?

La película plantea preguntas como: ¿Qué pasaría si hubiera un mundo paralelo?, ¿acaso nos reconoceríamos nosotros mismos? y, si lo hiciéramos, ¿podríamos conocernos profundamente? ¿Qué le diríamos a nuestro otro yo?, ¿qué podríamos aprender de nosotros mismos?, ¿qué sería lo que nos gustaría ver si pudiéramos estar fuera y mirar nuestro otro yo?, ¿podríamos cambiar el pasado?

El año que cierra nos arroja las mismas preguntas. Parafraseo el mensaje del Papa, cuántas veces la vida se caracteriza por mirar sobre todo en nosotros mismos y en nuestros intereses; en hacer el bien por un beneficio personal. No se trata de perfeccionarse a sí mismos o de querer tener la propia vida para sí mismos, sino de hacer el bien por el propio bien y por los demás.

Te propongo incluír a tu lista de propósitos valores como el perdón, la generosidad, la solidaridad, el compromiso y la responsabilidad por los que sufren. Y sugiero que añadas a tu watchlist “Another Earth”.

*Traducción no rigurosa de la cita, por Oscar Ramírez