Los 3 comportamientos que podrían arruinar tu carrera

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Hace poco leí un artículo de Jack Welch sobre algunos vicios comunes que pueden comprometer tu carrera profesional. Inspirado en él, seleccioné tres comportamientos recurrentes que se han atravesado en mi camino y podrían atravesarse en el tuyo.

1. Prometer de más y ‘dar cambio de menos’

Cuando empecé como consultor, sabía muy poco sobre cómo delimitar un proyecto. Recuerdo una junta con una empresa grande, el prospecto se fascinó con el Storytelling y me preguntó si podría resolver también el tema ‘x’ y ‘z’ con las herramientas que yo le coticé. “Sí” –respondí, sin meditarlo dos veces. Pensé –“si digo que no, puede que no me suelte el proyecto”.

No sabía a lo que me metía. Todos sufrimos y el proyecto tardó más de lo acordado. ¿Entregué lo que había prometido originalmente? Por supuesto y bien. ¿Mi cliente quedó satisfecho? Claro que no. Al final del proyecto, todos quedamos con mal sabor de boca. ¿Me va a recomendar? No lo creo.

Ahora sé que debo ser muy conciso con lo que prometo y dedico mucho tiempo a dar claridad a mis prospectos sobre mi producto, entregables y tiempos. A partir de entonces, mi meta personal #1 es: “Promete de menos y ‘da cambio de más’”

2. Identificar problemas pero no resolverlos

Cuando salí de la carrera profesional, creía que me faltaba mucho por aprender. Dos años después, cuando terminé la maestría, supuse que sería mejor porque ya sabía identificar problemas, “ahora sí tengo más recursos para atender a mis clientes”. Con el tiempo me di cuenta que eso tampoco era suficiente.

Recuerdo que sorprendimos al director de una empresa multinacional con uno de los primeros diagnósticos que entregamos en Astrolab. Era muy bueno. Sin embargo, terminando la junta nos contó la siguiente anécdota “En la primera guerra mundial, cuando los submarinos alemanes representaban la amenaza más grande, unos consultores le dijeron a los ingleses, ‘ya sabemos cómo ganar la guerra… sólo tienen que hervir el agua del mar’, ¿y cómo le voy a hacer para lograr eso? ah, tú me contrataste para que te dijera qué tenías qué hacer, no cómo hacerlo.”

Meta personal #2: Para seguir creciendo como profesional, “no basta con identificar problemas, deberías de aprender a resolverlos”. Se dice fácil, pero ese puente cuesta muchísimo trabajo.

3. Actitud rígida y falta de humor

Hace unas semanas, Gerardo habló con su mentor japonés. Sus conversaciones son interesantes pues comparten experiencias prácticas relacionadas con el mundo de negocios. Ese día, después de colgar, Gerardo nos convocó a junta de cinco minutos para transmitir el ‘insight’: “Cuando escuchas a tu cliente en cualquier entrevista o reunión, la actitud normal es de ‘hacer cara analítica’, esa actitud rígida sólo genera tensión y no resuelve nada. ¿qué riesgos tiene eso?” Entre todo el equipo, hicimos una lista de implicaciones negativas.

La contraparte es la calidez humana y el humor, que provocan empatía y simpatía, detonan creatividad y eficiencia. Eso me llevó a cerrar la meta personal #3: “Mantén el buen humor y una actitud abierta”.

¿Qué otros comportamientos negativos notas en tu ambiente laboral? Agradezco sus ideas y comentarios.

Ejecutar vs. apresurar

Hace unos días salí de la oficina con peso en los hombros. No traía nada encima. Al menos nada visible. Sólo estrés. –¡No es cosa nueva!-, dije y como es rutina me monté en el auto.

Iba a una junta de esas que duran 2 ó 3 horas más una hora más en el tráfico de Morones. Esas juntas que son la noche de un jueves, dedicado en mis tierras para ver a los amigos. Eso significaba que llegaría tarde al “juevesitos”. Mi imaginación comenzó a fantasear con la imagen de una cerveza con pedacitos de hielo escurriendo en el envase.

Tomé Alfonso Reyes y me dirigí hacia Cintermex, donde se llevaría a cabo la junta. Saqué el celular del pantalón y lo puse a la vista, puse mi playlist de “canciones adquiridas recientemente”. Mi idea era responder esos 153 mensajes de whatsapp que tenía pero dije –¿Sabes qué? Eso puede esperar-.

Considero que soy bueno ejecutando. No soy el más rápido pero siempre me domina un ansia por hacer las cosas –y hacerlas bien-. De hecho, en un equipo, suelo poner presión a los demás para que las cosas salgan. A veces puedo ser un poco competitivo y chocante.

Ese día que salí de mi oficina, iba con más de una hora de anticipación. ¡No llevaba prisa! Pude manejar a 20 km/h y llegar a tiempo. Pero me consumió el estrés y la urgencia de la mala. Ese jueves me pasé un semáforo en rojo porque NO LO VI. Esa tarde, le choqué a una señora que iba a una cita con su nutrióloga.

Después de unos segundos de shock, la señora salió de su coche ilesa. Yo también salí perfecto. No pasó a mayores. Sólo el susto, la multa, el deducible y una lección.

Ejecutar con un sano sentido de urgencia es distinto a presionar por una urgencia desorientadora.

Se me ocurrió escribir la historia cuando leí este artículo de Seth Godin.

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La historia de INSPIRA (y el inicio de Astrolab)

Tomé esta entrada del blog de Andrés, Mondoli. Me gustó porque cuenta de manera muy clara -y muy documentada- cómo inició Astrolab y retrata el comienzo de los talleres Inspira.


el primer inspira

El 25 de julio del 2011, escribí en mi blog un post dirigido a Óscar:

‘Necesito [de] tu ayuda. En quince días (exactamente) inicia la materia de Direcciones del Pensamiento Jurídico que voy a dar en la Libre de Derecho. Te escribo porque tú vendes y yo necesito vender. Según yo nunca iba a necesitar aprender técnicas o trucos para vender. Consideraba que el mundo de la empresa y el de las ventas era un mundo extraño y lejano al mío, uno que yo no habitaba. Ahora, después de un año de experiencia laboral en un ambiente comercial, un montón de preguntas me angustian y me revuelven: ya entendí que todo mundo vende algo.

¿Qué vendo yo? Busco hacer que el público se entusiasme por los temas de mi clase’.

Dos días después, Óscar me contestó lo siguiente:

‘Te voy a decir algo simple que aprendí sobre vender: ya no está de moda. Nadie quiere vender y, sobretodo, nadie quiere que le vendan. Recopilaré ideas ideas que funcionan en mi campo y, por lo que veo, en todos los campos. Ojalá te sirvan’.

La última de sus cuatro ideas era:

‘Inspira’

Ese mismo 27 de julio, escribí en respuesta un post titulado ¿Y cómo inspirar? donde decía:

‘Creo (…) en la inspiración de fondo, en esa que nos hace darnos cuenta de quiénes somos y despierta nuestro interés en las cosas verdaderamente importantes. Hay que aprender a inspirarnos con lo cotidiano, lo ordinario, lo natural que cala en lo profundo de nuestra humanidad’.

El 29 de julio, Óscar escribió que la inspiración se podía provocar o estimular. ¿Cómo? 
Mueve mentes y corazones, y estimula a la acción, me contestó.

Mucho antes de descubrir el storytelling, mucho antes de fundar Astrolab, mucho antes de visualizar los talleres INSPIRA, Óscar y yo escribimos estos textos que formaron parte de una primera conversación que tenía por interés y por objetivo entender la comunicación y las motivaciones humanas.

¿Qué es lo que nos mueve como seres humanos? Decíamos, ¿qué es lo que nos inspira a levantarnos cada mañana? Un mes después descubrimos el storytelling, a Anecdote… y el resto lo conocen.

Este sábado comienza la tercera versión de INSPIRA, nuestro taller de storytelling de negocios (y en particular, esta ocasión hablaremos del storytelling de marca), donde queremos ayudarte a inspirar y a mover a la acción con historias sobre tu marca y tu empresa.

Detrás de cada historia que contemos, detrás de cada diapositiva y detrás de cada punto de nuestro Manifiesto -que presentaremos al público por primera vez este sábado- se encuentra presente esa conversación del verano del 2011, y se esconden diecinueve meses de investigación, de diálogos y de historias en torno al verbo y acción de INSPIRAR.

Gracias a todos los que han sido parte de esto.

 

Está de moda ser escritor

Writing

Writing

“In good writing, every sentence shall palpitate and thrill with the mere fascination of the syllables.” Thomas Wentworth Higginson

La última semana he visto tres movies sobre escritores: Life of Pi, Ruby Sparks y The Words. Es como cuando salió Volcano y Pico de Dante, o Impacto Profundo y Armageddon. Movies con el mismo tema: un volcan, un asteroide, etc.

En realidad éstas que vi se parecen menos entre sí, pero lo cierto es que me recordaron lo interesante que es ser escritor.

El viernes pasado le tocó a Daniel Bernal escribir en el blog de BANG! Recuerdo su cara de pánico cuando se enteró de esta tarea.

– Pero ¡yo no sé escribir!
– Todos sabemos escribir, le dije.
– En realidad, no creo que esté listo para esto.
– Mmm… pruébalo de todas maneras.
– Bueno, lo haré pero…

Después de algunas buenas excusas de su parte, le dije que sólo escribiera, que ya veríamos el resultado. No se lo comenté, pero pensé que en realidad es una tarea ardua, que requiere mucha práctica.

Si te sientes igual que Daniel o como yo me he sentido en muchos momentos cuando me siento a escribir, se me ocurre compartirte una manera de estructurar tus escritos. La aprendí en Nueva York en el curso de storytelling que tomé en 2011.

Se llama PERP: Punto, Ejemplo, Razón, Punto y consiste en lo siguiente. Generalmente comenzamos una conversación presentando nuestro argumento más fuerte y ¿qué es lo que sucede? Cuando tu receptor tiene una opinión más arraigada, y tú le respondes con un argumento que lo confronte directamente, no harás más que reforzar esa opinión que él ya tenía. Es probable que termines de las greñas o algo frustrado porque no lograste comunicar lo que querías.

Lo que propone este modelo (PERP) es comenzar comunicando el Punto a transmitir e, inmediatamente después, contar una historia o Ejemplo. Es decir, antes de dar un argumento racional, contar una historia sencilla que suavice tu comunicación. Esto ayudará a que ellos escuchen activamente lo que estás diciendo e incluso lograr un cambio en su modo de pensar.

Si cuentas una historia antes de arrojar tu argumento, promueves la curiosidad del espectador y creas un entorno de confianza. Esto tiene que ver con el hecho de que las historias funcionan como estrategia “pull” (el receptor descubre la verdad) en lugar de “push” (en donde el emisor lleva la información a los oyentes).

Una vez contando la historia puedes mostrar tu Razón o argumento y cerrar de nuevo reforzando el Punto que quieres transmitir.

Este no es el único modelo, pero puede ayudarte cuando escribas por primera vez para dar una estructura convincente a tus ideas. Bernal terminó escribiendo un excelente artículo que pueden ver aquí.

La realidad es que está de moda ser escritor. Así que para todos los que tienen blogs, revistas, portales, etc, es la excusa perfecta para comenzar a escribir y hasta una responsabilidad.

 

Video: el 2012 en 366 segundos

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“Time you enjoy wasting is not wasted time.”
― Marthe Troly-Curtin

El tiempo corre, los años pasan. Esa es una realidad que no podemos cambiar. A veces recordamos con nostalgia el año que “se nos va”. Otros deciden conmemorar el tiempo de maneras más creativas, y quedarse con un poquito de cada día.

El director Jonathan Britnell tuvo la excelente idea de filmar al menos un segundo para cada día del año 2012 y hacer una compilación. El producto es este video: “2012: 366 días en 366 segundos”.

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2012. 366 days. 366 seconds. de Jonathan Britnell en Vimeo.

Evitar sesiones de correcciones

Hoy por la mañana, llegué a la oficina de muy buen humor. De esos días que duermes bien y traes energía para empezar a trabajar con gusto. Tomé una mandarina, llegué a la oficina tarareando una canción y me recibió “Ozzy”, con unos ladridos.

Comencé el día laboral abriendo mi correo –¡gran error!– y el primerito veló mi felicidad. Era un cliente que nos pidió el diseño un sitio web y me mandaba un listado de unas 40 correcciones para el proyecto que le habíamos entregado.

Me reuní con Mafer, la directora creativa, para evaluar de dónde provenía nuestro error, además invitamos a los diseñadores involucrados y al “project manager”.

Siempre he creído que, en el trabajo creativo, un 80% del esfuerzo debe ir a fortalecer las relaciones. Éstas favorecen la naturalidad en la comunicación creativo-cliente y evitan las sesiones de correcciones, que son una pérdida de tiempo (y de dinero, y de esfuerzo) para ambos.

Recordé el artículo de Seth Godin que habla sobre el peligro de ese ciclo interminable del “hmmmm no me llena.” Muchas veces se trata de expectativas ocultas que el cliente está buscando y si no las sabes detectar a tiempo, tendrás que hacer todo el trabajo de nuevo.

En ese escenario, si te va bien, puedes ganar dinero por complacer el ego del cliente, pero lo más probable es que pierdas mucho tiempo y cabeza hasta lograr esa satisfacción. Además ¡es muy cansado!

Si todo esto te suena, puedes trabajar en la claridad de tu comunicación a la hora del brief, e incluso desde que vendes el proyecto. Esto te ahorrará tiempo y dinero. ¡Vale la pena ayudar a tus clientes a decir lo que quieren decir en el momento adecuado!

Por ello, te enlisto algunos de los tips que Godin recomienda:

1 Haz muchas preguntas

Al comprometerte con un nuevo cliente, intencionalmente crea un entorno en el que se describa el gusto personal por adelantado. Cuando vayas a comenzar el brief advierte que harás muchas preguntas y ve preparado con botana o café para que el cliente (y tú) no se desespere.

2 Encuentra puntos de referencia

El mundo está lleno de cosas que son muy parecidas a lo que te han pedido crear. Dile: “Muéstrame tres otros sitios web que se parezcan a lo que esperas ver.”, “Pásame un libro que te guste.”, “Camina conmigo a través de un edificio que tiene la sensación que estás buscando.” Esto ayudará a visualizar (con imágenes) lo que el cliente espera ver.

3 Detecta el problema

Con las palabras del cliente, indicar con precisión cuál es el problema que estamos tratando de resolver: “Estamos tratando de construir algo que hace a, b, c y no d.”

Luego, antes de mostrar tu propuesta, vuelve a plantear de nuevo el problema: “Se nos pidió que hiciéramos a, b y c, a un costo de menos de X. Lo que estoy a punto de mostrar lo hace a, b lo hace y lo hace c … y cuesta la mitad de X”. Con este tipo de frases demuestras un respeto intencional al cliente, al mismo tiempo que evidencias bases en los objetivos establecidos.

Algunos que son parte de la cultura BANG!:

4 Dale a tu cliente lo que quiere y algo más

Algunas veces el cliente pide a y a es una respuesta trillada, o no funcional. Como son descubrimientos que él mismo hace, varias veces estará aferrado a esa solución. Cuando suceda esto, dale al cliente lo que pide y algo más. Recuerda que tú eres el experto y presenta tu propuesta con su justificación.

5 Cuida los detalles

Lo peor que puede suceder en este ciclo de correcciones, es que se te haya pasado algo que el cliente ya había solicitado. Eso te haría quedar muy mal. Por ello es importante que cuides los detalles. Yo sugiero siempre dar la propuesta a dos o tres personas, que te echen una mano para detectar errores. Así estarás más seguro cuando entregues tu solución.

Este tipo de estrategias, ayudarán a que tus clientes estén más satisfechos y a la larga comenzarás a trabajar con los clientes que deseas.

Por supuesto, no siempre conseguirás este ideal. A veces el cliente quiere sentir “el poder” de decir que no; a veces el cliente no es lo suficientemente articulado para describir lo que quiere; a veces el proyecto cambiará con el tiempo y el cliente tendrá otras necesidades.

Quince meses, por Andrés Oliveros

(NOTA: El subtítulo de este post es De la curiosidad al ‘muy buen trabajo, mil gracias’, pasando por el ‘esto no es lo que les pedí’, pero me pareció muy largo para incluirlo arriba.)

De la curiosidad

La creatividad nunca se nos va a acabar. Sí, parece que Cinemex y Cinépolis demuestran lo contrario incluyendo (casi puras) películas que son secuelas, precuelas, o basadas en un libro escrito hace poco o mucho (Twilight Part IV-2, The Hobbit, veintitrés películas de James Bond, etc). Pero también hay espacio para ideas frescas como In a Better World (película danesa nominada al Óscar por mejor película extranjera en el 2010 que vi ayer a la hora de la comida y me encantó), Argo, Hugo, Black Swan (que, aunque es una adaptación, tiene pocoque ver con la versión de Tchaikovsky),  The Fighter, The Hurt Locker, The Perks of Being a Wallflower…

Siempre habrá ideas nuevas porque siempre tendremos la capacidad de imaginarlas.

Por eso nos emocionamos -Óscar y yo- cuando descubrimos esto del storytelling hace quince meses. Nos emocionamos no porque hayamos descubierto el concepto de historias (eso lo hicimos todos a los dos años) sino porque descubrimos que otros las estaban usando para construir marcas, para mover auditorios, para generar cambio y para comunicar mejor.

Y con la emoción, durante y después, sobrevino la curiosidad: ¿y si nosotros hacemos lo mismo? ¿y si nos ponemos a estudiar el tema para resolver problemas usando narrativas? La curiosidad devino en disciplina, y la disciplina nos puso frente a la necesidad de organizarnos.

-Bueno, hagamos una empresa de esto para coordinar esfuerzos y lograr objetivos en común.

Entonces fundamos Astrolab: como un deseo de aprender porqué nos gustaban tanto las historias y de aprender cómo usarlas para llamar la atención del mundo de las empresas y poner a la persona en el centro de la economía y del comercio.

…pasando por el esto no es lo que les pedí…

Pero la curiosidad tiende a debilitarse si no la ponemos en práctica, si no la ejercitamos. Y las organizaciones tienden a fracasar si no resuelven problemas concretos.

Y quiero hacer énfasis en concretos. Es muy diferente pensar en

1. El poder de la creatividad humana como algo universal,

A pensar en

2. William Kamkwamba, un niño de catorce años (hoy tiene un poco más) que aprendió a construir -y construyó- un generador de energía eólico para proporcionarle electricidad a las personas de su pueblo en Malawi.

En Made to Stick , los autores Chip y Dan Heath muestran una serie de experimentos que dejan ver el poder que tiene lo CONCRETO en la mente: en síntesis, los conceptos concretos se recuerdan con mucho mayor facilidad y ayudan considerablemente a mover a la acción (si viste el video de William Kamkwamba difícilmente lo olvidarás). Esto y la segunda versión de INSPIRA donde presentamos los resultados de nuestra investigación sobre cómo las marcas exitosas han logrado posicionarse en la mente de sus clientes y de sus mercados indirectos con referencias e historias concretas, me han convencido de cómo lo abstracto y lo frío, por más lógico que sea, tiene muy poco poder en nosotros.

Con esto en mente, Óscar y yo hemos aprendido a ser cada vez más concretos en los problemas que queremos resolver. Lo hemos aprendido a la buena y a la mala. A la buena, platicando con personas que tienen puestos de mucho impacto en corporativos medianos/grandes y con emprendedores que dirigen micro/pequeñas empresas. Y a la mala, con clientes que nos han pasado buenfeedback sobre INSPIRA o sobre nuestros servicios.

Por ejemplo, hace unas semanas tuvimos un problema con un cliente. Fernando tiene una pequeña empresa que fabrica y vende ropa para bebé. Nos buscó porque quería que le ayudáramos a comunicar su marca. Óscar y yo nos juntamos a trabajar y le entregamos un documento con el que nosotros nos sentíamos muy satisfechos.

Unas horas después, recibimos un inbox suyo:

-Lo siento, pero esto no fue lo que les pedí. No entiendo qué quieren que haga con esto. Necesito algo más concreto, algo que me sirva para, efectivamente, comunicar lo que hago.

Me desanimé un poco. En mi cabeza, lo que le entregamos era algo muy útil. Pero Óscar me tranquilizó.

-Es normal, y más ahora que vamos empezando. Si te das cuenta fue un problema de comunicación. Lo que le entregamos tiene mucha utilidad… para nosotros. Le entregamos una estrategia de comunicación, y él esperaba recibir una serie de copys que pudiera usar para comunicar su marca. Tendríamos que haber preguntado con más detalle para conocer cómo visualizaba él el entregable.

Y en efecto, al final concluimos que sí se trataba de un problema de comunicación. Nos pusimos a trabajar de nuevo, ahora buscando crear un producto mucho más concreto y que fuera de utilidad para nuestro cliente. Y cuando Fernando vio nuestras nuevas propuestas, quedó encantado con el resultado.

…al ¡muy buen trabajo, muchas gracias!

Otro de nuestros clientes -un colegio- nos pidió ayuda para redactar el guión de su video institucional.  Nos citó en sus oficinas y la encargada de ventas nos recibió:

-Miren, habíamos pensado en esto- nos dijo, mientras nos entregó un guión enoooorme lleno de atributos del colegio: que si no sé cuántos premios, que si las clases de inglés, que si los trofeos de deporte, que si la exigencia académica, que si la formación…

Tomé el texto y empecé a leerlo en voz alta. Cuando la persona se distrajo, Óscar y yo nos echamos una mirada de wtf, es demasiada información.

Le dijimos que trabajaríamos en el guión. Unos días después, Óscar y yo nos juntamos para diseñar el nuevo texto.

-Aquí está el guión-, le dije- si quieres velo y…
-No, ni quiero verlo. Tenemos que empezar de cero, esto no nos va a servir de nada. Nosotros ya conocemos los atributos del producto. Lo que tenemos que hacer es comunicar la marca apelando a las grandes verdades que ofrece el colegio.

En vez de hablar del producto, nos propusimos hablar de lo que los clientes (las familias) buscaban para sus hijos. Explicamos, sugiriendo historias visuales, cómo el colegio creía en las mismas cosas. El guión quedó muchísimo más breve de lo que ellas pensaban… pero tendría un impacto mucho mayor al remover fibras humanas muy sensibles.

Y cuando regresamos al colegio unos días después para presentar el guión, la encargada de ventas y el director general se emocionaron con los resultados de nuestro trabajo.

-Muuuy buen trabajo muchachos, muchas gracias.

Pero ¿sigo siendo el rey?

No tengo trono ni reina
ni nadie que me comprenda
pero sigo siendo el rey.

Con las fiestas patrias, recordamos las canciones de charros. Entre las más sonadas está “El Rey”, que hizo famosa Vicente Fernández.

Esto me hizo recordar a un rey que perdió su corona hace poco. Se trata del rey de las hamburguesas: Burger King. Apenas hace unos días cerró otra tienda más en Monterrey, la de Gómez Morín.

¿Por qué cerró? La ubicación es perfecta, en una de las avenidas más transitadas de San Pedro; estacionamiento gratis, arquitectura moderna, servicio de auto-car de primer nivel.

Cerró por un motivo muy simple: quebró porque ya no conectaba con sus clientes. La historia del rey cabezón y “buena onda” nunca inspiró al mexicano promedio a ir por una hamburguesa.

En realidad, su producto no tiene un factor diferenciador que haga a la marca valiosa. Da lo mismo comer una whopper que cualquier otra hamburguesa de calle. Añade a un producto “x” un servicio malo y tienes una bomba.

Recuerdo que fui precisamente a esa sucursal el mes pasado. Llegué y percibí un olor a sudor de puberto. Cuando lo pude ignorar, me acerqué a la caja y pedí un paquete. Me lo entregaron frío y de mala gana. Lo regresé porque, además, traía pepinillos y específicamente le había dicho que no quería. Prometí no regresar pronto.

¿Qué otras historias se cuenta la gente sobre este lugar?, ¿por qué vas al McDonalds que está enfrente o al Carl’s Jr. que está a unas cuadras y los lugares están llenos?, ¿será por el precio?

La vida es como una canción

Recuerdo muy bien una frase de mi amigo Francisco:

– Ya quiero que empiece el mundial, pero por otro lado no quiero que empiece, porque luego se va a acabar.

Francisco es fanático del fut y disfruta cada momento de un partido como si lo viviera en carne propia. ¡Vaya que lo vive con pasión! Cuando sí juega generalmente entra tranquilo y sale con las emociones por el cielo; varias veces ha terminado en los golpes.

Lo que me gusta de su frase, por más simple que suene, es la sabiduría que hay detrás.

A la vida la vemos y analizamos desde nuestra propia perspectiva, que siempre es (y será) temporal. Y el tiempo seguirá avanzando SIEMPRE!!!

No hay manera de detenerlo, ni de regresarlo, por más que aparezca en todas las películas de Nicolas Cage. Hasta ahora (spoiler alert) no hemos inventado la máquina del tiempo.

La vida es como una canción. Lo importante es disfrutar el camino, no llegar al final.