Creativos-Empresarios-Personas

círculos storytelling

Hoy fui a comer al Muelle de al lado. Al salir, vi de reojo a José, uno de nuestros primeros prospectos. Dudé un poco en interrumpirlo para saludar. Estaba muy enfocado en la plática con quienes parecían sus hijos.

Tomé a Andrés por el hombro y le dije:
–¿Ya viste a José?
–¿Lo saludamos o qué?
–Sí, parece una buena idea.

Recordé una de nuestras juntas iniciales con José. No teníamos idea de Astrolab, ni de los productos o servicios que ofreceríamos. Sólo habíamos detectado un problema que queríamos resolver y sabíamos que el ‘Storytelling’ sería la herramienta perfecta para resolverlo.

Le hablábamos a José como en otro idioma porque, después de dos horas de junta, cuando parecía que habíamos logrado transmitir nuestro mensaje, nos dijo:

–Esto no tiene pies ni cabeza. Vayan, piensen mejor qué es lo que ofrecen y entonces vuelven conmigo.

Piensa cuántas veces te ha sucedido esto frente a un cliente, un auditorio, un proveedor, frente a tu novia, amigos… piensa en lo agotador que es hablar y que no te entiendan. A todos nos ha pasado que la señal de celular es mala, no nos damos a entender bien y es ¡¡¡desesperante!!!

Uno de los detonadores del proyecto Astrolab fue cuando Andrés y yo detectamos un problema de comunicación entre empresarios, creativos y personas ordinarias. Descubrimos una frustración en algunos de nuestros amigos cuando se intentaban expresar y encontraban que su receptor no los entendía, cada grupo (fueran empresarios, creativos o personas ordinarias) parecía tener su propio idioma particular.

Ahora que Astrolab tiene pies y cabeza, José nos ha dado sugerencias que nos ayudaron a definir nuestros productos y servicios.

La revolución del consumidor

Revolución

¡Es un hecho! Terminó la era de la TV, en donde ganaba el que tenía más presupuesto para anunciarse. Hemos evolucionado a una nueva era más social, más humana. En ésta, el marketing ya no trata sobre persuasión o promoción a secas, sino de crear conexiones y lazos fuertes con nuestros mercados.

Es un mundo en donde controlar el mensaje parece cada vez más difícil. ¡A nadie le importa lo que tú como marca tengas que imponer! El control ahora es del usuario, del mercado. Es la revolución de los consumidores.

Piénsalo bien, ¿cuándo fue la última vez que te sentaste frente a la televisión a absorber todos los mensajes publicitarios? ¿en el súper bowl acaso? Ahora lo que está de moda es el “skip this ad” y el “fast forward”. Hemos ganado el control.

Algunos dicen que el marketing ha muerto pero más bien ha evolucionado y va más allá que los formatos o los canales de comunicación tradicionales. Olvida tus clases de publicidad y recuerda tus clases de antropología, ética o hasta biología.

En el centro de las marcas, debe haber una narrativa que trascienda el mismo marketing (como se entiende tradicionalmente). Las marcas líderes como Apple, Coca-Cola, Nike, Starbucks, tienen en su núcleo un Principio Rector que inspira y mueve a la acción a corto plazo pero también a largo plazo.

La mejor manera de abrirte hacia tu consumidor es a través de las historias. Las historias y el storytelling no son una herramienta de tendencia, que se vayan a agotar mañana. Las historias están allí desde el inicio de nuestra existencia. Las historias nos recuerdan de dónde venimos y a donde vamos. Las historias están en el centro de cómo compartimos y nos conectamos.

Ayer durante una carne asada con mis amigos de Lumios, Roberto me dijo:

– A ver si es cierto, ¡cuéntanos una historia!
– Pero, ¿qué quieres probar?
– Quiero entender mejor eso del storytelling.

Les conté una historia de terror. En el climax, ahí en donde se encontraban todos los detalles sensoriales, me dediqué a observarlos. Pude ver cómo les daba escalofríos en los momentos exactos. La novia de Roberto estaba casi temblando.

El cerebro humano está forjado para ello. Estamos fabricados para contar y escuchar historias. No se trata de hacer cuentos de ficción, tampoco estoy hablando de hacer copy tradicional.

El storytelling para marcas es el arte de conectar los corazones y los ideales más profundos de las personas con aquellos de tu marca.

Las marcas que perduren serán aquellas que nos recuerden aquellos valores que son nuestros, los valores de los humanos, en lugar de promocionar los beneficios o atributos de las marcas. En medio del ruido del marketing tradicional, sólo las marcas que conecten y resuenen con las emociones más profundas del ser humano serán las que triunfen.

La historia de INSPIRA (y el inicio de Astrolab)

Tomé esta entrada del blog de Andrés, Mondoli. Me gustó porque cuenta de manera muy clara -y muy documentada- cómo inició Astrolab y retrata el comienzo de los talleres Inspira.


el primer inspira

El 25 de julio del 2011, escribí en mi blog un post dirigido a Óscar:

‘Necesito [de] tu ayuda. En quince días (exactamente) inicia la materia de Direcciones del Pensamiento Jurídico que voy a dar en la Libre de Derecho. Te escribo porque tú vendes y yo necesito vender. Según yo nunca iba a necesitar aprender técnicas o trucos para vender. Consideraba que el mundo de la empresa y el de las ventas era un mundo extraño y lejano al mío, uno que yo no habitaba. Ahora, después de un año de experiencia laboral en un ambiente comercial, un montón de preguntas me angustian y me revuelven: ya entendí que todo mundo vende algo.

¿Qué vendo yo? Busco hacer que el público se entusiasme por los temas de mi clase’.

Dos días después, Óscar me contestó lo siguiente:

‘Te voy a decir algo simple que aprendí sobre vender: ya no está de moda. Nadie quiere vender y, sobretodo, nadie quiere que le vendan. Recopilaré ideas ideas que funcionan en mi campo y, por lo que veo, en todos los campos. Ojalá te sirvan’.

La última de sus cuatro ideas era:

‘Inspira’

Ese mismo 27 de julio, escribí en respuesta un post titulado ¿Y cómo inspirar? donde decía:

‘Creo (…) en la inspiración de fondo, en esa que nos hace darnos cuenta de quiénes somos y despierta nuestro interés en las cosas verdaderamente importantes. Hay que aprender a inspirarnos con lo cotidiano, lo ordinario, lo natural que cala en lo profundo de nuestra humanidad’.

El 29 de julio, Óscar escribió que la inspiración se podía provocar o estimular. ¿Cómo? 
Mueve mentes y corazones, y estimula a la acción, me contestó.

Mucho antes de descubrir el storytelling, mucho antes de fundar Astrolab, mucho antes de visualizar los talleres INSPIRA, Óscar y yo escribimos estos textos que formaron parte de una primera conversación que tenía por interés y por objetivo entender la comunicación y las motivaciones humanas.

¿Qué es lo que nos mueve como seres humanos? Decíamos, ¿qué es lo que nos inspira a levantarnos cada mañana? Un mes después descubrimos el storytelling, a Anecdote… y el resto lo conocen.

Este sábado comienza la tercera versión de INSPIRA, nuestro taller de storytelling de negocios (y en particular, esta ocasión hablaremos del storytelling de marca), donde queremos ayudarte a inspirar y a mover a la acción con historias sobre tu marca y tu empresa.

Detrás de cada historia que contemos, detrás de cada diapositiva y detrás de cada punto de nuestro Manifiesto -que presentaremos al público por primera vez este sábado- se encuentra presente esa conversación del verano del 2011, y se esconden diecinueve meses de investigación, de diálogos y de historias en torno al verbo y acción de INSPIRAR.

Gracias a todos los que han sido parte de esto.

 

Los olores, las montañas.

montañas

Hace apenas unos minutos, fui al baño aquí en la oficina (no te apures, no voy a contar una experiencia desagradable). Cuando entré, lo noté muy fresco; lo acababan de limpiar. Pero además de “verse” limpio, “olía” limpio. Ese olor, me trasladó de inmediato a un lugar a donde hacía mucho que no acudía. Me llevó a la primera excursión que hice a la Armenia, cerca de Arteaga Coahuila, allá por 1997.

Recuerdo que, estando allá arriba en la montaña, un amigo me compartió su loción antimosquitos. Y exactamente era el olor que respiré esta vez en el baño. Cuando recordé el olor, me vinieron a la cabeza imágenes muy agradables relacionadas con las excursiones que hice en mi adolescencia: el bosque, los ríos, los mosquitos, las nevadas, la lluvia, los “sleeping bags”, los amigos, la fogata, las tiendas de campaña, las mañanas con rocío, los pies helados, las canciones en la noche, el lodo…

El olfato es en ocasiones el sentido menos atendido y, sin embargo, es de los más poderosos. ¡Qué importante es tomar al olfato en cuenta para los que nos encargamos de compartir o hacer sentir experiencias!

¿Recuerdas alguna historia reciente que tenga que ver con el olfato?

El reto de las fotos

Además de la cuesta, en enero se respira una fuerte atmósfera de crecimiento gracias a todas las nuevas metas que nos proponemos. Éstas nos motivan y nos inspiran a ser más felices. A mí el año nuevo me agarró medio en curva y es fecha que sigo haciendo mis resoluciones (¡nunca es tarde!).

El domingo pasado, hablaba con mi novia por whatsapp mientras estaba recostado en mi cama. Parte de lo bueno/malo de ese servicio es que tus interlocutores no pueden notar tu estado físico (ni siquiera oír tu voz) pero por alguna razón quise ser muy sincero y saqué en la conversación que todavía estaba echado en mi cama, en pijamas. A mi novia se le ocurrió decirme:

– A ver, mándame una foto.
– ¡Ni de chiste! Voy amaneciendo.
– Ándale, quiero verte.
– No te voy a mandar una foto.
– ¡Ay! Apoco te da pena…

Click, photo, send. Mandé una foto impersonal en donde no aparecía mi cara.

– ¡Cómo! ¿Sin cara?
– Sí, sin cara.
– Ahora una de tu cara.

Me convenció.

A pesar de que salía demacrado después de una desvelada profunda, a mi novia le encantó el detalle. Y se le ocurrió una idea. ¡¿Por qué no nos mandamos fotos diarias para recordar todos los días?!

Foto-del-dia

Me sonó a un artículo de Gretchen Rubin que sugiere 7 razones por las cuales las fotos pueden ser un detonador/detonante de felicidad. Yo las resumí a 5:

1. Las fotos nos hacen recordar a las personas, actividades y lugares que nos gustan.

2. Las fotos nos hacen recordar momentos de nuestra historia.

3. Las fotos nos ayudan a coleccionar cosas que no podemos guardar/tener.

4. Tomar fotos incentiva a ser más creativo.

5. Tomar fotos ayuda a dar un propósito extra a tu día.

¡¿Por qué no adquieres este u otro propósito junto con tu novia o amigos?!

Está de moda ser escritor

Writing

Writing

“In good writing, every sentence shall palpitate and thrill with the mere fascination of the syllables.” Thomas Wentworth Higginson

La última semana he visto tres movies sobre escritores: Life of Pi, Ruby Sparks y The Words. Es como cuando salió Volcano y Pico de Dante, o Impacto Profundo y Armageddon. Movies con el mismo tema: un volcan, un asteroide, etc.

En realidad éstas que vi se parecen menos entre sí, pero lo cierto es que me recordaron lo interesante que es ser escritor.

El viernes pasado le tocó a Daniel Bernal escribir en el blog de BANG! Recuerdo su cara de pánico cuando se enteró de esta tarea.

– Pero ¡yo no sé escribir!
– Todos sabemos escribir, le dije.
– En realidad, no creo que esté listo para esto.
– Mmm… pruébalo de todas maneras.
– Bueno, lo haré pero…

Después de algunas buenas excusas de su parte, le dije que sólo escribiera, que ya veríamos el resultado. No se lo comenté, pero pensé que en realidad es una tarea ardua, que requiere mucha práctica.

Si te sientes igual que Daniel o como yo me he sentido en muchos momentos cuando me siento a escribir, se me ocurre compartirte una manera de estructurar tus escritos. La aprendí en Nueva York en el curso de storytelling que tomé en 2011.

Se llama PERP: Punto, Ejemplo, Razón, Punto y consiste en lo siguiente. Generalmente comenzamos una conversación presentando nuestro argumento más fuerte y ¿qué es lo que sucede? Cuando tu receptor tiene una opinión más arraigada, y tú le respondes con un argumento que lo confronte directamente, no harás más que reforzar esa opinión que él ya tenía. Es probable que termines de las greñas o algo frustrado porque no lograste comunicar lo que querías.

Lo que propone este modelo (PERP) es comenzar comunicando el Punto a transmitir e, inmediatamente después, contar una historia o Ejemplo. Es decir, antes de dar un argumento racional, contar una historia sencilla que suavice tu comunicación. Esto ayudará a que ellos escuchen activamente lo que estás diciendo e incluso lograr un cambio en su modo de pensar.

Si cuentas una historia antes de arrojar tu argumento, promueves la curiosidad del espectador y creas un entorno de confianza. Esto tiene que ver con el hecho de que las historias funcionan como estrategia “pull” (el receptor descubre la verdad) en lugar de “push” (en donde el emisor lleva la información a los oyentes).

Una vez contando la historia puedes mostrar tu Razón o argumento y cerrar de nuevo reforzando el Punto que quieres transmitir.

Este no es el único modelo, pero puede ayudarte cuando escribas por primera vez para dar una estructura convincente a tus ideas. Bernal terminó escribiendo un excelente artículo que pueden ver aquí.

La realidad es que está de moda ser escritor. Así que para todos los que tienen blogs, revistas, portales, etc, es la excusa perfecta para comenzar a escribir y hasta una responsabilidad.

 

Video: el 2012 en 366 segundos

Imagen 1

“Time you enjoy wasting is not wasted time.”
― Marthe Troly-Curtin

El tiempo corre, los años pasan. Esa es una realidad que no podemos cambiar. A veces recordamos con nostalgia el año que “se nos va”. Otros deciden conmemorar el tiempo de maneras más creativas, y quedarse con un poquito de cada día.

El director Jonathan Britnell tuvo la excelente idea de filmar al menos un segundo para cada día del año 2012 y hacer una compilación. El producto es este video: “2012: 366 días en 366 segundos”.

Imagen 1 Screen Shot 2013-01-07 at 12.11.17 PM Screen Shot 2013-01-07 at 12.11.12 PM

2012. 366 days. 366 seconds. de Jonathan Britnell en Vimeo.

Rebrand de la Universidad de California

UC

Este mes, la Universidad de California acaba de hacer un cambio radical de marca.

Lo mejor del caso es que fue diseñado por un equipo de ocho personas, encabezado por el director creativo de la escuela, Vanessa Correa, y el director de arte, Kirill Mazin.

La escuela aprobó este proyecto después de que un libro diseñado por Correa había seducido los ojos del entonces gobernador Arnold Schwarzenegger en 2010. Ahora no dudaron en darle el proyecto, aunque no es el mejor año en cuanto a presupuesto.

Evitar sesiones de correcciones

Hoy por la mañana, llegué a la oficina de muy buen humor. De esos días que duermes bien y traes energía para empezar a trabajar con gusto. Tomé una mandarina, llegué a la oficina tarareando una canción y me recibió “Ozzy”, con unos ladridos.

Comencé el día laboral abriendo mi correo –¡gran error!– y el primerito veló mi felicidad. Era un cliente que nos pidió el diseño un sitio web y me mandaba un listado de unas 40 correcciones para el proyecto que le habíamos entregado.

Me reuní con Mafer, la directora creativa, para evaluar de dónde provenía nuestro error, además invitamos a los diseñadores involucrados y al “project manager”.

Siempre he creído que, en el trabajo creativo, un 80% del esfuerzo debe ir a fortalecer las relaciones. Éstas favorecen la naturalidad en la comunicación creativo-cliente y evitan las sesiones de correcciones, que son una pérdida de tiempo (y de dinero, y de esfuerzo) para ambos.

Recordé el artículo de Seth Godin que habla sobre el peligro de ese ciclo interminable del “hmmmm no me llena.” Muchas veces se trata de expectativas ocultas que el cliente está buscando y si no las sabes detectar a tiempo, tendrás que hacer todo el trabajo de nuevo.

En ese escenario, si te va bien, puedes ganar dinero por complacer el ego del cliente, pero lo más probable es que pierdas mucho tiempo y cabeza hasta lograr esa satisfacción. Además ¡es muy cansado!

Si todo esto te suena, puedes trabajar en la claridad de tu comunicación a la hora del brief, e incluso desde que vendes el proyecto. Esto te ahorrará tiempo y dinero. ¡Vale la pena ayudar a tus clientes a decir lo que quieren decir en el momento adecuado!

Por ello, te enlisto algunos de los tips que Godin recomienda:

1 Haz muchas preguntas

Al comprometerte con un nuevo cliente, intencionalmente crea un entorno en el que se describa el gusto personal por adelantado. Cuando vayas a comenzar el brief advierte que harás muchas preguntas y ve preparado con botana o café para que el cliente (y tú) no se desespere.

2 Encuentra puntos de referencia

El mundo está lleno de cosas que son muy parecidas a lo que te han pedido crear. Dile: “Muéstrame tres otros sitios web que se parezcan a lo que esperas ver.”, “Pásame un libro que te guste.”, “Camina conmigo a través de un edificio que tiene la sensación que estás buscando.” Esto ayudará a visualizar (con imágenes) lo que el cliente espera ver.

3 Detecta el problema

Con las palabras del cliente, indicar con precisión cuál es el problema que estamos tratando de resolver: “Estamos tratando de construir algo que hace a, b, c y no d.”

Luego, antes de mostrar tu propuesta, vuelve a plantear de nuevo el problema: “Se nos pidió que hiciéramos a, b y c, a un costo de menos de X. Lo que estoy a punto de mostrar lo hace a, b lo hace y lo hace c … y cuesta la mitad de X”. Con este tipo de frases demuestras un respeto intencional al cliente, al mismo tiempo que evidencias bases en los objetivos establecidos.

Algunos que son parte de la cultura BANG!:

4 Dale a tu cliente lo que quiere y algo más

Algunas veces el cliente pide a y a es una respuesta trillada, o no funcional. Como son descubrimientos que él mismo hace, varias veces estará aferrado a esa solución. Cuando suceda esto, dale al cliente lo que pide y algo más. Recuerda que tú eres el experto y presenta tu propuesta con su justificación.

5 Cuida los detalles

Lo peor que puede suceder en este ciclo de correcciones, es que se te haya pasado algo que el cliente ya había solicitado. Eso te haría quedar muy mal. Por ello es importante que cuides los detalles. Yo sugiero siempre dar la propuesta a dos o tres personas, que te echen una mano para detectar errores. Así estarás más seguro cuando entregues tu solución.

Este tipo de estrategias, ayudarán a que tus clientes estén más satisfechos y a la larga comenzarás a trabajar con los clientes que deseas.

Por supuesto, no siempre conseguirás este ideal. A veces el cliente quiere sentir “el poder” de decir que no; a veces el cliente no es lo suficientemente articulado para describir lo que quiere; a veces el proyecto cambiará con el tiempo y el cliente tendrá otras necesidades.