Antes de desarrollar tu estrategia, deberías…

Storytelling de negocios

Cuando se busca desarrollar una estrategia en equipo o bien definir políticas que la acompañen, he descubierto que trabajamos mejor despegados de las computadoras.

El pasado jueves acompañé a Andrés a la ciudad de México para atender un cliente de Astrolab al que estamos ayudando a definir y contar su Historia Estratégica. Se trata de un departamento de Recursos Humanos para una empresa trasnacional cuyo corporativo está en el Distrito Federal.

Pensando en ese escenario, muchos esperarían preparar una presentación en PowerPoint o algún software formal de negocios. Nosotros llegamos con marcadores de colores, post-its y papel.

Comenzamos la reunión reforzando de manera oral la estrategia que se había delineado unos días antes: la parte más formal. Andrés se tomó el tiempo de hablar con todos los involucrados e involucradas, recoger las piezas y ayudó a la directora de RH a estructurar unas palabras al inicio.

Cinco minutos después, todos estaban sobre los post-its dibujando los momentos que consideraban importantes para incluir en la Historia Estratégica. Muchos estaban sorprendidos del ejercicio. Parecía tonto, sin embargo llegaban a conclusiones que nunca antes habían visto con tal claridad.

El día siguiente volé de regreso a Monterrey para acompañar a Gerardo en un espacio similar que tendría lugar en un corporativo regiomontano que nos había buscado para un proyecto de Storytelling de Negocios.

Gerardo había recolectado una serie de historias negativas y positivas sobre el posicionamiento de un programa transversal en la organización. El taller consistía en mostrar esa colección de historias para ‘hacer ver’ a las encargadas los problemas y las mejores prácticas.

Inspiradas en las historias, y luego de cuatro horas de trabajo sin computadoras, las involucradas fueron delineando una visión y una serie de políticas que les ayudarían a llegar a su meta.

Al final de la semana, reflexionamos acerca de cómo la inercia tecnológica nos ha impulsado a adquirir el hábito de abrir nuestra computadora antes de ponernos a pensar. Parece que todos necesitamos de una presentación en PowerPoint o de gráficos y tablas para entender/darnos a entender. Muchas veces, lo que necesitamos es trabajar como lo hicieron tantos líderes durante tantos años: con papel y tinta.

Cómo tomar el liderazgo de un proyecto que ya empezó

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El verano pasado, delegué mis funciones en Astrolab por un tiempo para asistir a un taller de capacitación en Portugal. Una de mis preocupaciones antes de salir fue que había un proyecto de consultoría en puerta y, por las características del mismo, parecía que yo era el indicado para dirigirlo.

Me senté con los socios de Astrolab, conversamos sobre las distintas opciones y definimos lo que parecía más viable: si el proyecto se cerraba mientras yo estaba fuera, alguien más lo tomaría y, con mi llegada, haríamos el cambio de estafeta.

Cuando regresé, una gran bola de nieve me estaba esperando. El diagnóstico ya estaba terminado, se había establecido la estrategia, las políticas de comunicación estaban listas y, por último, se delimitaron una serie de acciones para resolver el problema. Ahora yo tenía que ejecutar todo. ¿Por dónde debía empezar?

Pasé los primeros días escuchando a los involucrados, leyendo todos los documentos, investigando el contexto de las desiciones que se habían tomado. Si todo era como estaba descrito, el proyecto saldría sobre ruedas.

Decidí visitar la compañía en cuestión y conocer a todo el equipo de trabajo interno. Entonces abrí los ojos. Cuando los convoqué a las primeras reuniones, noté que la motivación estaba por los suelos, perdí la atención de los asistentes, algo andaba mal. Mi primera reacción fue pensar que se resistían al cambio de liderazgo.

Con el tiempo, fui haciendo las siguientes conclusiones que te comparto en forma de tips. Cuando entres a un nuevo proyecto:

1. Reúne a todos los participantes del proyecto y nombra un embajador interno (que sea tu aliado)

Cuando tomé el proyecto del que les hablo, realicé dos reuniones de inicio. Nos tomamos dos horas en total y parecía que los participantes estaban comprometidos. Para mi sorpresa, el embajador al que designé como aliado tenía planeada su jubilación y, con su salida, todo el equipo de apoyo de la compañía se tambaleó. Algunos se desentendieron del proyecto, otros sencillamente perdieron el interés.

Desde esa ocasión, insisto mucho en el compromiso del equipo y pido al embajador garantizar su participación hasta el final. Para lograr esto, una herramienta que me ayuda es la siguiente recomendación.

2. Reescribe el problema en equipo y realiza un plan de trabajo en un documento oficial

Éste debería incluir: un resumen del proyecto, objetivos, alcance, riesgos importantes y la metodología. El modo de abordar el problema, la organización, considerar duración y costos. El documento deberá ser firmado por todos los asistentes y, de ser posible, por el director de la compañía.

3. Trae a la mesa el por qué

Una vez que la moral está abajo, lo mejor es traer a la mesa los motivos por los cuales el proyecto es relevante. Recuerdo que, en el proyecto que les cuento, retomé varias de las historias que mi equipo había recopilado en el diagnóstico y las ordené en una narrativa que ayudó a definir el status quo (cómo estamos) y la visión (a dónde queremos ir).

Cuando comencé a contar la historia, los asistentes fueron dejando uno a uno su celular y me prestaron atención por el resto de la junta. Andrés da algunos tips que pueden ayudarte con esto aquí.

4. Mantén comunicación constante y clara con todos los involucrados 

Recuerdo la primera vez que Andrés me platicó de este proyecto. Insistió en el alcance: todo el país (incluso Latinoamérica). Yo me emocioné mucho. No me imaginé lo difícil que iba a ser mantener una comunicación directa con todos los involucrados.

Una de las lecciones más importantes que me quedo fue la importancia de estar siempre disponible para el equipo. De esta manera, ellos y ellas se sienten escuchados, tomados en cuenta y así es más sencillo avanzar.

5. Cuídate de “los pequeños ajustes” y cierra el proyecto a tiempo

De los peores enemigos de la planeación o ejecución de un proyecto son los famosos pequeños cambios y correcciones, ¡pueden llevarte una vida! No caigas en la tentación de ir aceptando cambios que parecen sencillos. Cuando se juntan, pueden significar meses extra de trabajo e incluso un proyecto interminable.

Para evitar “los pequeños ajustes” lo que debes hacer es tener políticas desde un inicio sobre qué cuestiones puedes incluir y cuales quedan fuera. De esa manera todos estarán en la misma sintonía y podrás cerrar tu proyecto en tiempo y forma.

¿Qué otros consejos darías a alguien que va tomando el liderazgo de un nuevo proyecto?

Los 3 comportamientos que podrían arruinar tu carrera

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Hace poco leí un artículo de Jack Welch sobre algunos vicios comunes que pueden comprometer tu carrera profesional. Inspirado en él, seleccioné tres comportamientos recurrentes que se han atravesado en mi camino y podrían atravesarse en el tuyo.

1. Prometer de más y ‘dar cambio de menos’

Cuando empecé como consultor, sabía muy poco sobre cómo delimitar un proyecto. Recuerdo una junta con una empresa grande, el prospecto se fascinó con el Storytelling y me preguntó si podría resolver también el tema ‘x’ y ‘z’ con las herramientas que yo le coticé. “Sí” –respondí, sin meditarlo dos veces. Pensé –“si digo que no, puede que no me suelte el proyecto”.

No sabía a lo que me metía. Todos sufrimos y el proyecto tardó más de lo acordado. ¿Entregué lo que había prometido originalmente? Por supuesto y bien. ¿Mi cliente quedó satisfecho? Claro que no. Al final del proyecto, todos quedamos con mal sabor de boca. ¿Me va a recomendar? No lo creo.

Ahora sé que debo ser muy conciso con lo que prometo y dedico mucho tiempo a dar claridad a mis prospectos sobre mi producto, entregables y tiempos. A partir de entonces, mi meta personal #1 es: “Promete de menos y ‘da cambio de más’”

2. Identificar problemas pero no resolverlos

Cuando salí de la carrera profesional, creía que me faltaba mucho por aprender. Dos años después, cuando terminé la maestría, supuse que sería mejor porque ya sabía identificar problemas, “ahora sí tengo más recursos para atender a mis clientes”. Con el tiempo me di cuenta que eso tampoco era suficiente.

Recuerdo que sorprendimos al director de una empresa multinacional con uno de los primeros diagnósticos que entregamos en Astrolab. Era muy bueno. Sin embargo, terminando la junta nos contó la siguiente anécdota “En la primera guerra mundial, cuando los submarinos alemanes representaban la amenaza más grande, unos consultores le dijeron a los ingleses, ‘ya sabemos cómo ganar la guerra… sólo tienen que hervir el agua del mar’, ¿y cómo le voy a hacer para lograr eso? ah, tú me contrataste para que te dijera qué tenías qué hacer, no cómo hacerlo.”

Meta personal #2: Para seguir creciendo como profesional, “no basta con identificar problemas, deberías de aprender a resolverlos”. Se dice fácil, pero ese puente cuesta muchísimo trabajo.

3. Actitud rígida y falta de humor

Hace unas semanas, Gerardo habló con su mentor japonés. Sus conversaciones son interesantes pues comparten experiencias prácticas relacionadas con el mundo de negocios. Ese día, después de colgar, Gerardo nos convocó a junta de cinco minutos para transmitir el ‘insight’: “Cuando escuchas a tu cliente en cualquier entrevista o reunión, la actitud normal es de ‘hacer cara analítica’, esa actitud rígida sólo genera tensión y no resuelve nada. ¿qué riesgos tiene eso?” Entre todo el equipo, hicimos una lista de implicaciones negativas.

La contraparte es la calidez humana y el humor, que provocan empatía y simpatía, detonan creatividad y eficiencia. Eso me llevó a cerrar la meta personal #3: “Mantén el buen humor y una actitud abierta”.

¿Qué otros comportamientos negativos notas en tu ambiente laboral? Agradezco sus ideas y comentarios.

Más allá de contar historias

Ayer en la oficina, imaginamos un mundo en donde ya fuera vigente la cultura del storytelling. Uno de nosotros interrumpió: “sería muy fastidioso, ¿no?, todo el mundo tratando de contarte su propia historia”. Y sí, aunque es el primer escenario que todos imaginamos, no es esa la visión que tenemos los que nos dedicamos a esto.

Cuando hablamos de ‘la cultura del storytelling’ nos referimos al círculo completo: escuchar historias, contar historias y detonar historias.

storytelling

Contar historias (Storytelling)

Quizá pueda ayudar un ejemplo. Es el caso de un amigo, a quien llamaré Marcos para mantener su anonimato. Él trabaja en una compañía de 5,000 personas en donde se promueve la cultura de apertura e igualdad entre todos. Marcos dice que el director suele estar muy cerca de la gente, los conoce a todos por su nombre y cuenta historias –es un buen storyteller-.

Sin embargo, hay cosas que aún no están tan bien. Por ejemplo, llevan tiempo intentando hacer ajustes y recortar costos, la gente entiende las razones del cambio, pero aún hay resistencia: “¿por qué deberíamos hacer las cosas diferentes cuando lo que hacemos funciona?”  Y ¿por qué deberían?

Escuchar historias

Para destrabar la situación, Marcos sugirió al director que escuchara a la gente. Al director le pareció lógico. Reunió a algunos, los invitó a desayunar junto con algunos otros vicepresidentes y al final dijo: “es tiempo de escucharlos, pueden decirme lo que sea”. Se hizo el silencio. Luego de unos minutos de sufrimiento, mejor dio por terminado el evento.

Tiempo después se sentó con los líderes más cercanos a él y les preguntó si tenían alguna hipótesis: ¿qué está bloqueando el cambio? Mi amigo Marcos estuvo invitado a esa reunión. Él y algunos de sus compañeros contaron historias reales que habían escuchado de la gente. Éstas clarificaban cómo “antes hemos hecho propuestas y el director no ha sabido escuchar”, cómo “parece que el director es el primero que no vive la cultura” o cómo “su estilo de liderazgo es muy impositivo”.

Detonar historias

No sólo eso, en las historias también descubrió insights de cómo destrabar el cambio detonando historias. Estas son algunas de las cosas que dijo la gente:

1. A muchos colaboradores de esta organización les gusta ser reconocidos frente a sus compañeros. Eso ya lo sabe todo mundo pero a veces es difícil ejecutarlo. En esta ocasión había algo particular: la historia no la contaba el que había sido reconocido, sino alguien más que estuvo en ese momento. Resulta que, más allá de ser reconocido, a la gente le gusta escuchar cuando reconocen a sus compañeros públicamente.

2. Muchos colaboradores se sienten motivados cuando ven hechos; cuando su jefe vive de manera particular algún valor o creencia de la compañía, entonces es más fácil imitarlos. Parece que a la gente le gusta trabajar con líderes que son congruentes y que enseñan con el ejemplo.

3. Muchos colaboradores se sentían a gusto con líderes que ‘les dejaban resolver las cosas a su modo’, al fin de cuentas ‘sacaban adelante la chamba’. A la gente le gusta descubrir las cosas por su cuenta, contrario a jefes que quieren imponer su propia manera de hacer las cosas y cerrar los caminos por descubrir.

Después de vivir esta experiencia, Marcos me llamó por teléfono y me dijo: “Por fin entiendo lo que haces”. Me platicó cómo se dio cuenta que no basta con contar buenas historias, tampoco es suficiente escuchar,  la visión de ‘la cultura de storytelling’ es el paquete completo de escuchar, contar historias y actuar: demostrar con hechos que les importa lo que escucharon.

Reconocer, ser congruentes y ayudar a descubrir son algunas actitudes que cerraron el círculo en la empresa donde trabaja Marcos, ¿qué actitudes detonan historias en tu organización?

Creativos-Empresarios-Personas

círculos storytelling

Hoy fui a comer al Muelle de al lado. Al salir, vi de reojo a José, uno de nuestros primeros prospectos. Dudé un poco en interrumpirlo para saludar. Estaba muy enfocado en la plática con quienes parecían sus hijos.

Tomé a Andrés por el hombro y le dije:
–¿Ya viste a José?
–¿Lo saludamos o qué?
–Sí, parece una buena idea.

Recordé una de nuestras juntas iniciales con José. No teníamos idea de Astrolab, ni de los productos o servicios que ofreceríamos. Sólo habíamos detectado un problema que queríamos resolver y sabíamos que el ‘Storytelling’ sería la herramienta perfecta para resolverlo.

Le hablábamos a José como en otro idioma porque, después de dos horas de junta, cuando parecía que habíamos logrado transmitir nuestro mensaje, nos dijo:

–Esto no tiene pies ni cabeza. Vayan, piensen mejor qué es lo que ofrecen y entonces vuelven conmigo.

Piensa cuántas veces te ha sucedido esto frente a un cliente, un auditorio, un proveedor, frente a tu novia, amigos… piensa en lo agotador que es hablar y que no te entiendan. A todos nos ha pasado que la señal de celular es mala, no nos damos a entender bien y es ¡¡¡desesperante!!!

Uno de los detonadores del proyecto Astrolab fue cuando Andrés y yo detectamos un problema de comunicación entre empresarios, creativos y personas ordinarias. Descubrimos una frustración en algunos de nuestros amigos cuando se intentaban expresar y encontraban que su receptor no los entendía, cada grupo (fueran empresarios, creativos o personas ordinarias) parecía tener su propio idioma particular.

Ahora que Astrolab tiene pies y cabeza, José nos ha dado sugerencias que nos ayudaron a definir nuestros productos y servicios.

Los olores, las montañas.

montañas

Hace apenas unos minutos, fui al baño aquí en la oficina (no te apures, no voy a contar una experiencia desagradable). Cuando entré, lo noté muy fresco; lo acababan de limpiar. Pero además de “verse” limpio, “olía” limpio. Ese olor, me trasladó de inmediato a un lugar a donde hacía mucho que no acudía. Me llevó a la primera excursión que hice a la Armenia, cerca de Arteaga Coahuila, allá por 1997.

Recuerdo que, estando allá arriba en la montaña, un amigo me compartió su loción antimosquitos. Y exactamente era el olor que respiré esta vez en el baño. Cuando recordé el olor, me vinieron a la cabeza imágenes muy agradables relacionadas con las excursiones que hice en mi adolescencia: el bosque, los ríos, los mosquitos, las nevadas, la lluvia, los “sleeping bags”, los amigos, la fogata, las tiendas de campaña, las mañanas con rocío, los pies helados, las canciones en la noche, el lodo…

El olfato es en ocasiones el sentido menos atendido y, sin embargo, es de los más poderosos. ¡Qué importante es tomar al olfato en cuenta para los que nos encargamos de compartir o hacer sentir experiencias!

¿Recuerdas alguna historia reciente que tenga que ver con el olfato?

Luz y calor

Alera

Alera

Les invito a darse una vuelta por Alera, el nuevo proyecto de BANG! que subimos a Behance: click aquí.

A Alera le tenemos especial cariño. Primero porque es un proyecto que directamente incide en la creación de una sociedad mejor. Y segundo porque muchas personas alrededor de BANG! han participado en las actividades que Alera realiza.

El siguiente texto se puede leer en la página de Alera:

“Alera es un club que tiene como objetivo formar a las niñas en virtudes, descubrir y desarrollar sus talentos personales para que alcancen la madurez y sean un ejemplo para la sociedad.”

Cuando nos contactaron, estaban preparando su 40 aniversario. Cada 10 años, habían refrescado el logo y querían que el nuevo logo fuera atemporal, versátil, fácil de usar y de entender.

El logo anterior estaba conformado por una casa y un sol, como si estuvieran dibujados, para hacer énfasis en el tipo de actividades que se tienen en el club.

En el nuevo logo decidimos rescatar la casa, que representa el hogar, núcleo de la formación familiar y ahí donde recibimos los valores personales. Además simboliza a la persona, que es el centro de la formación que dan en Alera.

En la parte trasera vemos el sol: luz y calor, la fuente de la vida. Las antiguas culturas interpretaban el día y la noche como la muerte y resurrección del sol. Esto se puede comparar con el hombre, que cada noche se sumerge en el sueño y se levanta cada mañana con nuevas fuerzas. Por eso, el sol es también la imagen de la constancia, estabilidad.

Más sobre el proyecto aquí.

logo

Papelería Alera

Fotografía por Rafael Ibañez

Este proyecto fue seleccionado para la galería PANTONE Canvas. Estamos muy orgullosos de tal reconocimiento pues refuerza y da crédito al trabajo que se realizó con la marca.

Rebrand de la Universidad de California

UC

Este mes, la Universidad de California acaba de hacer un cambio radical de marca.

Lo mejor del caso es que fue diseñado por un equipo de ocho personas, encabezado por el director creativo de la escuela, Vanessa Correa, y el director de arte, Kirill Mazin.

La escuela aprobó este proyecto después de que un libro diseñado por Correa había seducido los ojos del entonces gobernador Arnold Schwarzenegger en 2010. Ahora no dudaron en darle el proyecto, aunque no es el mejor año en cuanto a presupuesto.

Evitar sesiones de correcciones

Hoy por la mañana, llegué a la oficina de muy buen humor. De esos días que duermes bien y traes energía para empezar a trabajar con gusto. Tomé una mandarina, llegué a la oficina tarareando una canción y me recibió “Ozzy”, con unos ladridos.

Comencé el día laboral abriendo mi correo –¡gran error!– y el primerito veló mi felicidad. Era un cliente que nos pidió el diseño un sitio web y me mandaba un listado de unas 40 correcciones para el proyecto que le habíamos entregado.

Me reuní con Mafer, la directora creativa, para evaluar de dónde provenía nuestro error, además invitamos a los diseñadores involucrados y al “project manager”.

Siempre he creído que, en el trabajo creativo, un 80% del esfuerzo debe ir a fortalecer las relaciones. Éstas favorecen la naturalidad en la comunicación creativo-cliente y evitan las sesiones de correcciones, que son una pérdida de tiempo (y de dinero, y de esfuerzo) para ambos.

Recordé el artículo de Seth Godin que habla sobre el peligro de ese ciclo interminable del “hmmmm no me llena.” Muchas veces se trata de expectativas ocultas que el cliente está buscando y si no las sabes detectar a tiempo, tendrás que hacer todo el trabajo de nuevo.

En ese escenario, si te va bien, puedes ganar dinero por complacer el ego del cliente, pero lo más probable es que pierdas mucho tiempo y cabeza hasta lograr esa satisfacción. Además ¡es muy cansado!

Si todo esto te suena, puedes trabajar en la claridad de tu comunicación a la hora del brief, e incluso desde que vendes el proyecto. Esto te ahorrará tiempo y dinero. ¡Vale la pena ayudar a tus clientes a decir lo que quieren decir en el momento adecuado!

Por ello, te enlisto algunos de los tips que Godin recomienda:

1 Haz muchas preguntas

Al comprometerte con un nuevo cliente, intencionalmente crea un entorno en el que se describa el gusto personal por adelantado. Cuando vayas a comenzar el brief advierte que harás muchas preguntas y ve preparado con botana o café para que el cliente (y tú) no se desespere.

2 Encuentra puntos de referencia

El mundo está lleno de cosas que son muy parecidas a lo que te han pedido crear. Dile: “Muéstrame tres otros sitios web que se parezcan a lo que esperas ver.”, “Pásame un libro que te guste.”, “Camina conmigo a través de un edificio que tiene la sensación que estás buscando.” Esto ayudará a visualizar (con imágenes) lo que el cliente espera ver.

3 Detecta el problema

Con las palabras del cliente, indicar con precisión cuál es el problema que estamos tratando de resolver: “Estamos tratando de construir algo que hace a, b, c y no d.”

Luego, antes de mostrar tu propuesta, vuelve a plantear de nuevo el problema: “Se nos pidió que hiciéramos a, b y c, a un costo de menos de X. Lo que estoy a punto de mostrar lo hace a, b lo hace y lo hace c … y cuesta la mitad de X”. Con este tipo de frases demuestras un respeto intencional al cliente, al mismo tiempo que evidencias bases en los objetivos establecidos.

Algunos que son parte de la cultura BANG!:

4 Dale a tu cliente lo que quiere y algo más

Algunas veces el cliente pide a y a es una respuesta trillada, o no funcional. Como son descubrimientos que él mismo hace, varias veces estará aferrado a esa solución. Cuando suceda esto, dale al cliente lo que pide y algo más. Recuerda que tú eres el experto y presenta tu propuesta con su justificación.

5 Cuida los detalles

Lo peor que puede suceder en este ciclo de correcciones, es que se te haya pasado algo que el cliente ya había solicitado. Eso te haría quedar muy mal. Por ello es importante que cuides los detalles. Yo sugiero siempre dar la propuesta a dos o tres personas, que te echen una mano para detectar errores. Así estarás más seguro cuando entregues tu solución.

Este tipo de estrategias, ayudarán a que tus clientes estén más satisfechos y a la larga comenzarás a trabajar con los clientes que deseas.

Por supuesto, no siempre conseguirás este ideal. A veces el cliente quiere sentir “el poder” de decir que no; a veces el cliente no es lo suficientemente articulado para describir lo que quiere; a veces el proyecto cambiará con el tiempo y el cliente tendrá otras necesidades.