Adiós despedidas

Vista del cerro desde mi oficina

Sin más avisos, nos levantamos esa mañana. Mi mamá nos acompañó en el desayuno y nos despidió con un beso. “Me avisan cuando lleguen al DF y a Indianápolis”, agregó al final en su papel de madre y esposa respectivamente.

Despertamos a Tuiry, mi hermano mayor, quien nos llevó al aeropuerto. Eran como las 4.30 de la madrugada. En el camino nos contó sus planes para Friday Social Scene, se quejó de no tener boleto para el Super Bowl y otras cosas. Yo, callado, saque mi brazo izquierdo por la ventana para sentir el aire fresco. Era un día especialmente húmedo. El tiempo me hizo estornudar.

Siempre que salgo de la ciudad, me quedo con la imagen del Cerro de la Silla, por eso agrego esta imagen que tomé apenas hace algunos días desde mi oficina. Me gusta de Monterrey que hasta las montañas están ahí para la despedida.

Adiós.